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Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

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Cerrado Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Sáb Mar 12, 2016 11:59 pm

La mañana se mostraba prometedora, el cielo se encontraba despejado y el calor tenía los humanos lo más desabrigados posible en la calle donde podía ver incluso la distorsión que causaba el calor del sol sobre la tierra.

La ducha había sido lo mejor de la mañana, estrenando un perfume que había comprado en los mercados negros del infierno hacía apenas unos días, no iba a perder una oportunidad tan grande, después de todo, lo había cambiado por una de sus escamas, el afrodisiaco producido por uno de sus subordinados era el mejor, tan solo por un detalle, él era el principal componente y a cambio, como toda la vida, había conseguido para él lo mejor de aquellas tierras, no iba a negarse a la delicadeza del Luxor, estaba extinto y pocas botellas aun subsistían en las tierras infernales, el calor era agobiante afuera y él mismo por su parte, con el traje puesto, no sudaba ni una sola gota siendo la envidia de todos aquellos que lo veían salir desde su departamento al auto, debía pasar a buscar al jefe y el helicóptero aterrizará en exactamente 30 minutos sobre el techo del rubio.

Era tiempo suficiente como para que él, llegase, entrase, colocarse la ropa del mayor en la maleta y subieran para partir, era incómodo ir en un avión, sabiendo que ellos mismos al volar podrían llegar mil veces más rápido, pero no iba a quitarle emoción al momento, toda la espera le daba un gusto diferente a la ansiedad agradable que le causaba revelar un secreto desconocido para muchos.


Bajó de su auto, despidiéndose del chofer con una sutil sonrisa, la reverencia del suso dicho no se hizo tardar y lo vió marchar, entró al ascensor acomodando su corbata, entró con la tarjeta de autorización al departamento sacando su saco, llevando su maleta en la mano y se acercó a la habitación, ingresando en esta, lo que portaba terminó a un costado de la puerta, sus pies se deslizaron por la alfombra suave llegando a los cristales amplios para abrir las cortinas, apreciando de reojo el rostro dormido del rubio, estaba semidesnudo, como siempre y pudo verlo con descaro sin ocultarse, el sol ingresó con violencia en la habitación llegando al rostro del dragón que parecía no inmutarse, pensó que este era un desgraciado ¿como no iba a despertarse cuando un sol tan agobiante le golpeaba el rostro? caminó hacia el otro lado de la habitación, tomando la ropa que había dejado doblada el día anterior, metiendola en la maleta, desplazando toda esta de un lado, colocando ropa interior de la otra, tomó un traje, que estaba perfectamente colgado en su gancho, con la bolsa negra impoluta, dejándola sobre la cama tirando en la cara del rubio una toalla.

—Levántese, Waka, en 20 minutos llega el transporte—comentó con toda tranquilidad, el no era delicado para nada y tomando su móvil marcó uno de sus números alejándose con la maleta hacia la terraza, dejó esta a un costado, volviendo a ingresar para encaminarse al baño y llenarle la bañera, debían apresurarse, sus mangas habían sido alzadas por sus propias manos regularizando la temperatura del agua, mientras hablaba por el móvil organizando todos los detalles en un perfecto japonés—¡Ruka!


Última edición por Miwa Hikawa el Mar Abr 12, 2016 12:57 pm, editado 1 vez

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:02 am

Fueron pocas las palabras que escuchó provenir de unos labios conocidos, posiblemente de un hombre que conocía perfectamente cómo ingresar a su dominio sin ser detectado por las alarmas de seguridad, e incluso haciendo que este mantuviera su guardia baja, despreocupado de lo que podría o no pasar por aquel descuido. Un hombre de confianza, posiblemente su mano derecha, pero recordaba que hacía un par de días el alta de sus vacaciones había sido firmada por sus propias manos y eso indicaba que no estaría gritando por un tiempo. Eso desembocaba en otro, un dragón, no como él, pero similar al menos en el nombre de la raza que los caracterizaba. Grandes lagartos con escamas, dientes, cola, tambien cuernos y principalmente alas en la espalda. 

Apenas abría sus ojos fue detectando la figura del azabache delante, moviéndose de un lado a otro en la habitación, con esa molesta luminosidad que ingresaba desde la ventana de su habitación. Maldición, las cortinas negras no lo estaban refugiando, y no lo volverían a hacer por ese día. Volteo el cuerpo, quedando boca abajo con el mentón hundido en las almohadas de plumas con funda gris, volviendo a cerrar sus párpados al punto de sentir la caricia de sus pestañas claras en la piel, respirando cálidamente, sin querer volver a escuchar esa voz que lo intentaba despertar.

Pero allí estaba de nuevo. Mierda. Ese grito provocó que frunciera el ceño, escuchando el ruido de sus zapatos al chocar en cada paso con los pisos flotantes, como su respirar en la cercanía dentro de aquella habitación cerrada. — Que falta de respeto entrar a mi departamento, a mi habitación y despertarme como si fueras mi maldita madre, Miwa. — rugió, adoptando una nueva posición de perfil, a medida que su derecha intentaba acomodar los cabellos rubios fuera de su rostro, echando atrás cada una de sus hebras. Bufando, palmeo su propio rostro un par de veces antes de estirarse y sentir la suavidad del suelo sobre la palma de sus pies desnudos, estirando los brazos en busca de las vestimentas que podía encontrar en el camino pero ya que no había nada, camino semidesnudo hasta el cuarto de baño. 

—¿Y? ¿A qué has venido? No me digas que solo querías ver mi rostro en un domingo por la mañana, así porque sí. Has escogido un mal día para molestar, Hikawa. — añadió con simpleza, tanteando el cepillo de dientes, vertiendo la pasta dental antes de introducirlo en su boca y comenzar a cepillar cada uno de sus dientes, escupiendo el resto en la pileta con agua limpia. — Dime, ¿dónde iremos?.— musitó en fin, creía recordar el por que se encontraba parado en el marco de su puerta con esas pocas expresiones que lo caracterizaban. — Me daré una ducha, tendrás que esperar si quieres que te acompañe a donde tengas planeado ir. No recuerdo que mi agenda dijera que hoy tenía una reunión. — sonrió, pues si era de esos que aunque no lo pareciera, lo leía todo los días.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:04 am

Había sido incluso curioso como con una facilidad de olimpiada había ignorado totalmente los reclamos del contrario con una simpleza única de su propia personalidad. No estaba realmente preocupado de que hiciera aquellos reclamos hacia su persona, cuando el había avisado con antelación el hecho de que viajarían, por negocios a japón ese fin de semana, alzó el móvil tras haber rebuscado un poco en este mostrando un correo que había enviado directamente al personal de su jefe, con todo el itinerario de lo que harían en aquellos días y un proyecto detallado sobre los negocios que debían solucionar en aquel viaje.

—pensé, Ruka, que habías revisado esto, no solo te envié este correo, si no que anote, específicamente en tu agenda, que debías estar atento a este día, pero no puedo reclamártelo, se que estas cansado la mayor parte del tiempo, así que este martes, después de las 6 de la tarde, deje disponibles 24 horas en las cuales hice una reserva para unas termas, el miércoles a las 6 de la tarde, volveremos y tendrás reuniones, pero me aseguraré que duermas 12 relajantes horas, pues vi tus ojeras ayer y consideré que son suficientes negocios hasta mañana, terminarás enfermandote, por más dragón que seas—comunicó a este de forma despreocupada, haciéndole un recuento mientras el mismo se encontraba llenando el agua de la tina para el mayor, entregándole la ducha con una mano para que así este se apresurase, después de todo, estaban un poco atrasados, más no era motivo de preocupación para su persona, estaba muy calmo, a decir verdad.

Se levantó, despreocupado, una vez lleno la tina, acercándose al espejo para acomodar su camisa y mirarlo al contrario, debía mostrarle demasiadas cosas en la ciudad perdido de japón a la que harían anteriormente a su arribo en Sapporo para el descanso del mayor, se preocupaba por este, aunque no lo demostrara jamás en su rostro que siempre estaba inmutable, más que en ciertas ocasiones que no cabía necesidad de mencionar en aquel momento tan tranquilo del día—debo decirte, que cuando duermes, tu rostro es más hermoso que cuando estas despierto, ¿por que será? ¿será por que no estas pensando?

Expresó al aire, con poco tacto, volteando en sus talones para encaminarse a la puerta del baño—Solo date una ducha merecida, te tengo una cama en el avión, puedes descansar de camino a japón, vamos a mis instalaciones, hay una cara de mi, que necesitas conocer para este negocio...

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:05 am

Pensar… ¿eh?.

Al llegar al departamento se desplomó sobre la cama, ayudándose como podía a quitarse las prendas que quedaron desparramadas por la habitación, que al dar un simple pantallazo general por el lugar noto que posiblemente este se había encargado de su desorden. No le importaba, pero no estaba acostumbrado a olvidar de mirar su agenda antes de echarse a dormir, estaba demasiado ocupado como para dejar que otro asunto se le escapara de las manos, por mas que últimamente los espionaje, los tratados, como las reuniones y su hijo en la ciudad lo tenían con una mente dividida al momento de la acción. No estaba pensando como acostumbraba a hacerlo, cuando todo se encontraba girando en su mano;, seguramente el cansancio era causante de la vitalidad que parecía esfumarse del cuerpo.

No podía enojarse. Solo contempló el rostro del azabache a medida que permitía darse a sí mismo un baño reparador, humedeciendo sus cabellos con el agua a temperaturas frías que le ayudaría a terminar de despejarse, despertarse, escuchando cada una de sus palabras con un jefe despreocupado, e inexpresivo. Estaba molesto, no se lo iba a negar en ningún momento, detestaba que las cosas no se encontraran bajo su control, verse a la deriva. Imposible, esa no era su personalidad, solo debía de esforzarse más o terminarían por pisarle la cabeza. Y eso no estaba dispuesto a permitirlo. Mas que perfecto, estaba seguro que su rostro podía reflejar lo tenso que se encontraba por dentro en la única hora que le era imposible controlarlo, mientras dormía. El ceño fruncido, y las expresiones duras se mostraban con la libertad que deseaban; todo menos una calma apacible era exteriorizada al descansar por las noches.

— Uh-hum...— expreso, regresando la vista a las aguas que cubrían desde la mitad de su pecho, parte de sus piernas y brazos, cerrando sus orbes en busca del primer pensamiento del día que no estuviera reflejado en enojo y allí estaba, atraído por la voz que se reflejaba como un eco de sus palabras, recordando la imprudencia de no haber sido capaz de investigar a profundidad sobre el pasado de aquel hombre, más se había quedado con las palabras que mencionaba como si solo fueran una verdad absoluta. Que descuido. Se estaba volviendo viejo, lento, y lo devoraron. Sus párpados se abrieron perdiendo la vista en el techo del cuarto de baño, apoyando la nuca en el corde de la misma cabecera, hundiéndose en el agua por unos segundos antes de salir. Era hora.

Primero uno de sus pies, seguido por el izquierdo, pisando la alfombra de goma que evitaba que se pudiera resbalar, avanzando completamente despreocupado de su falta de vestimentas a la habitación, cogiendo una toalla y comenzar a secar su cuerpo sin envolverlo en ningún momento. Debía de admitir que su calor corporal lo terminaba secando solo, como el mismo ambiente alrededor, por ende no se preocupaba demasiado en esas cosas. Solo sacudió sus cabellos entre el toallón de camino al traje que reposaba sobre el desorden de la cama. — Se que sigues allí, ven a darme una mano si quieres que me apure. — sugirió, tomando asiento así lo primero que se pasarán entre sus piernas fuera la ropa interior, seguido por el pantalón de vestir negro, y los zapatos. Tenía esa costumbre de comenzar de abajo hacia arriba, contemplando la figura del ajeno desde el marco. 

Sujeto la camisa, pasando brazo por brazo antes de comenzar abrochar, indicando al contrario que buscara una de las corbatas que se encontraban dentro de un cajón al lado del guardarropa, donde había más de un estilo del que podía usar, pero no todas terminaban teniendo la suerte de colgarse de su cuello. — Dime, cual debería de usar el día de hoy. Elige con cuidado. — bromeó, sonriendo a penas de lado, burlón para ser más sinceros. Intentando molestar un poco al japonés que podía jurar que se encontraba impaciente dentro de esa personalidad frígida que mostraba delante suyo. — Soy un poco quisquilloso con esas cosas, tal vez puedas tener una buena elección por mi, todo depende de cuanto te apresures a adivinar cual es mi preferida. De lo contrario, podemos quedarnos todo el día aquí, y aprovechar que es domingo para continuar durmiendo. — decía a medida que apretaba sus puños, tomando el saco del sofá. 

Estaba listo, bueno… casi listo.

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Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:06 am

Suponía era la resaca “oh, Dios” estaba seguro que era porque la noche anterior había bebido demasiado, eso era seguro, la cabeza le dolía, en ese momento, solo pensaba en escapar, pero no lo demostró para nada, sus problemas con el alcohol eran algo privado hasta que el rubio aquel decidiera inmiscuirse en su vida y la verdad, es que sabía perfectamente que no lo haría pues no estaba en sus principios, él no era su pareja ni nada por el estilo, frotó su cien, era un hombre tan complicado y la energía que liberaba frente a ese mal humor de mierda que tenía por claramente haber perdido el control, era algo que lo traía con los pelos de punta en el fondo de su ser lejos de su figura física donde se veía totalmente fresco como una lechuga, tomo los anteojos del bolsillo de su saco, colocándoselos por un momento, despreocupado para leer las letras pequeñas de su móvil, donde los ojos ya dolían cuando la información se encontraba en un cuerpo tan pequeño que apenas podía leerlo con claridad.

Sonrió al ver las fotos en el móvil, donde mostraba más que algún avance positivo, pero no dijo nada, solo se acercó a la maleta del contrario y se volteó a mirarlo salir del baño en esa desnudez, solo soltó una suave risa soltando un comentario desubicado que consideró necesario—Que curioso, aun dormida es monstruosamente grande, no sé cómo entró en mi hace unas noches, soy un agujero negro.


Comentó con una soltura propia de sí mismo, acercándose al pequeño sofá que estaba frente a la cama, sentándose mientras lo observaba con descuido, deseaba fumar, pero se retendría de hacerlo, la vista era demasiado buena como para apartarla por un simple vicio que era mucho mejor a la adicción maldita que tenía por aquel hombre que tan despreocupado se encontraba frente a él, simplemente no podía seguir así, debía hacer terapia, las obsesiones no podían ser nada buenas para un ser posesivo, protector y dominante como él, puesto que aunque fuera quien recibía con tanto placer el cuerpo ajeno era dominante a la hora de exigir su parte de aquella esencia deliciosa, más no, solo miró a un costado haciéndose el desinteresado, hasta escuchar su voz nuevamente y negar suavemente al escucharlo—Que desgracia, ya me encontraba tan cómodo, Ruka y me haces levantar…

Fue su único reclamo, encaminándose para abrir el cajón donde encontró un sin número de las susodichas perfectamente ordenadas, miró el traje que el mismo había escogido, un conjunto totalmente elegante de tela negra con delicadas líneas grises oscuras que formaban un entramado cuadrado grande y bello, camisa de un excelente algodón de la misma tonalidad oscura y entre las posibilidades de corbatas, no podía negar que todas quedaría excelente con un conjunto tan versátil a la hora de combinar con otros colores—Por favor ¿piensas que sería tan idiota de escoger tu favorita y no la que te haga ver más apuesto?.


Comentó con una risa divertida, a él sinceramente no le importaba, pero quizás podía estar bien alimentar el enorme ego que contenía aquel cuerpo de espalda amplia y marcados músculos, terminando por acercar tres posibilidades. Se paró en frente, alzando por el mentón aquel bello rostro masculino para observar por su cuenta cada una de las opciones, en silencio, se volteó, comenzando a hacer el nudo para esta, se volteó y se lo puso en la cabeza, como si fuera un ebrio que hubiera salido de fiesta—Esa, quiero ver esa corbata puesta en tu cuello con ese traje…

Dijo con una naturalidad única en sí mismo, agachándose para robar un pico de sus labios con una sonrisa maliciosa, volteándose sobre sus talones, enrollando las que aún permanecían en sus manos, deseaba que quedaran en la misma posición, perfectamente dobladas, no sería responsable de desordenar la habitación de su jefe.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:08 am

Se mantuvo en silencio luego de su último pedido, acomodando los pequeños detalles frente a un espejo de pie del otro lado de la habitación, a los pies de la casa, donde normalmente terminaba detenido a contemplar de cuerpo completo, tanto los zapatos como los pantalones si tenían arrugas o no, si el color era adecuado o se sentía de humor con la elección diaria. Y esa, no era una que había tenido en mente. Aun la mitad de su cerebro se encontraba adormecido, sin prestarle demasiada atención, había caído en las elecciones del dragón desde un primer momento. Oh, no estaba mal. Debía de darle un poco de crédito, pero ahora que lo meditaba, creía que no era una buena idea luego de hablarle con tanta soltura sobre su desnudez. No, no le molestaba. Era un hombre con un ego que parecía no caberle en el cuerpo, aun así, no demostraba demasiado de aquella característica oculta en su interior. 

Lo contemplaba a través del espejo, fijando su mirada azulada de vez en vez en la espalda del azabache, visualizando la fina cabellera que se desplegaba sobre su nuca, intuyendo que debía de realizarse un corte. Regresando la visión a su propio reflejo, echando lentamente su cabello atrás, con la ayuda de sus dedos. Húmedo era más manejable, y el gel en esas situaciones ayudaba a la causa. — No tiene que tratarse de un genio para saber que mi corbata preferida no entra en los páramos de este traje, ¿cuál es la razón de tanta elegancia?. Si vas a llevarme a que acaben conmigo, posiblemente querrás ver como me desangro en un buen traje italiano. Nipon. — balbuceo contra aquellos labios que lo asaltaron sin previo aviso, sin inmutarse, entrecerrando sus orbes una vez más a medida que deslizaba la fina tela bajo la solapas del cuello y anudaba la misma a su cuello. Ni tan apretado ni suelta, justa como debía, abrochando el saco al final del proceso. Ahora sí, se veía completamente diferente.  

— ¿Niels no regreso?. No lo he sentido desde hace dos días. Fue una mala idea traerlo a las instalaciones que tenemos en Inglaterra, debí de enviarlo a Italia a que me esperara hasta que regresara luego de terminar de atender los asuntos que tenemos aquí. Hace lo que quiere, ni tu has podido controlarlo. — aseguro, de lo contrario aún estaría en la habitación bajo cero que había mandado a preparar especialmente para preservar su temperatura corporal sin la necesidad de que estuviera explotando sus dones en busca del frío, sin que la ciudad sufriera los cambios climáticos estando fuera de temporada, aunque ya estaban casi a mitad de diciembre, las nevadas se adelantaron un par de semanas con su llegada a Europa. Estaba preocupado, era evidente, se lo podía descifrar por su forma al hablar más allá de los rastros de enojo que expedía de su lengua viperina. — ¿Que ha sucedido con el dragón negro?. ¿Ya lo has asesinado?... Dudo que hayas manchado tus manos con la sangre de tus amigos, Miwa. — volteo, dejando en paz la corbata en su cuello, caminando a paso lento fuera de la habitación, cargando el móvil a su bolsillo antes de partir.

— Cuéntame más. El camino es largo hasta donde tienes pensado llevarme. ¿Seis horas hasta Japón?. Tenemos tiempo suficiente para contarme la historia de sus vidas, de principio a fin. Y si Niels no regresa, lo ire a buscar por mis propios medios, y lo traeré a casa. — aseguró, apretando los dientes para nada complacido de que con todo el trabajo que tenía colgando de sus hombros tuviera que ir a buscar a su hijo tras una de sus niñerías con un chiquillo híbrido de dragón negro. Era inaudito, sin duda. Le cabreaba, a tal punto que el pensar en devorarlo no era una mala idea, su fuerza se incrementa, la energía en su cuerpo se modelaría y la temperatura del hielo formaría parte de su volcán interno. Saborear las delicias de su alma, carne y huesos hasta quedar completamente saciado, pero… el recuerdo de una voz protectora le sacaba de quicio. Había nacido del egoísmo de una mujer, que podía esperar. Maldito chiquillo.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:08 am

Tan solo vio como el transporte se acercaba entre los edificios posándose sobre el tejado del departamento perteneciente al rubio, miró desde la ventana, posando su mano en el marco de la ventana, con despreocupación miró hacia atrás para observarle frente al espejo, arreglando los detalles de su ropa, tomo aire al comenzar a escuchar sus palabras, tan solo miró hacia el cielo una vez más, ya había conseguido ubicar la posición de Niels, no había nada que un buen hackeo a los telescopios de la NASA no pudiera hacer, se volteó para acercarse a este, parado en frente de su persona, acomodó la tela de la corbata, ajustándola, siempre estaba elegante, después de todo, por ello no había escogido algo informal, más pensaba llevarlo a beber a algún lugar familiar en las horas libres que había organizado para ambos.

—Ya tengo la posición de Niels, volvió a los hielos, al parecer, extrañaba el clima frio en el cual no se encuentra encerrado en una habitación, sino que tiene espacio suficiente para correr y dormir a gusto, fuiste muy duro con él, creo que en cierto modo, perdona que tenga que decirte esto de esta forma, Ruka, realmente, no debo meterme, pero como una persona que analiza lo que ve a su alrededor, me temo que el necesita un cariño… un tanto más físico, como un abrazo protector, más, no me meteré en ello, jamás tuve un padre, no entiendo esos sentimientos, con respecto al hibrido, no, no lo asesine, se apartó por su cuenta de él, después que le dije que no se entrometiera en asuntos que no le importaban, creo que con ello, ya es más que suficiente, si no se entromete en tus asuntos, no hay necesidad de acabar con él cuando ya se desligo incluso de tu hijo—

Comentó con una tranquilidad propia de él, era normal en sí, perdonar la vida de aquellos que escogían apartarse de su camino, más no sabía cómo serían los pensamientos del contrario, sentía que Argos había sido lo suficientemente maduro, como para apartarse del dragón de hielo, sabía que a este último, el hecho de tener al menor lejos, le había provocado un gran dolor, bajó el rostro, sintiéndose mal por todo aquello, casi como si algo se hubiera removido en el interior de su pecho, generando una incomodidad única, alzó la mirada, con el rostro serio una vez más, sin expresar aquello que lo había hecho titubear por un segundo, se preguntaba si realmente aun quedaba algo de aquel ser puro en su propio corazón que lo hiciera sentir aquellas sensaciones extrañas, poso su mano en el pecho del contrario tomando aire, dando unas palmaditas, ese corazón también palpitaba, pero… era un dragón corrupto, tal como él, no recordaba cuando había abandonado con tanta decisión su esencia inicial para corromperse de aquella forma.

—En realidad, no me ordenaste controlarlo, solo observarlo y seguirlo, eso hice… jefe—susurró volteando sus pasos hasta salir a la terraza y comenzar a subir la escalera que le llevaría al techo superior, las maletas iban en sus manos sin mayor problema y al llegar a la planta alta, dos hombres las tomaron de sus manos para subirlas al helicóptero que los llevaría a la pista de despegue.

—Te contaré, Ruka, no debes preocuparte, más no es tan interesante lo que pueda contarte, son solo idioteces guiadas por aquel espíritu que todos nosotros los dragones llevamos dentro, aquella alma pura que desea proteger a los suyos, aquel deseo de…—guardo silencio, respirando aire, había algo que le dolía al decir todo aquello que el mismo se había negado tras haber acabado la guerra con unos resultados tan trágicos, había un sujeto que había sido su enemigo, estaba allí y lo veía, tejiendo las redes como una araña, riendo para sus adentros, como si fuera el diablo, froto su cien, frustrado por el asunto y le hizo un gesto al mayor para que ingresara.

El camino fue silencioso mientras el mismo mordía su labio de vez en cuando dando la espalda al contrario, como preparándose para hablar sobre algo que hacía años, había provocado tanto dolor en su persona, que apenas aun podía superar el trauma, solo hasta abordar el avión privado y encontrarse en total soledad junto al otro en una habitación que no parecía ser parte de un avión, se dignó a hablar, sentado frente a él, mirando sus ojos, exponiéndose antes de abrir la boca.

“Era un soldado, en las guerras de hace miles de años, los vampiros habían asediado a los dragones a causa de una ambición liderada por dos sujetos; un dios despechado, fúrico y maligno, junto con un vampiro, ambicioso, corrupto y sin moral, el rey de los dragones, el padre de quienes caminaban en la tierra sin ser elementales ni espirituales, había decidido proteger a los suyos a toca costa organizando un ejército donde miles de dragones participaron y murieron, uno tras otro, terminando la guerra, con la muerte de su rey y con la huida de todos los dragones vivos que se escondieron en lugares impensados, donde nadie pudiera encontrarles.
En ello, su joven alma pura, ya había muerto al ver la sangre de sus amigos, bebida sin escrúpulos y sus cuerpos vendidos a un alto precio como si fueran ganado a demonios que por aquel tiempo, se preocupaban poco de lo que estaba ocurriendo y de la tragedia que supondría todo aquello. Fue entonces, que mi propia vida comenzó a cambiar”relató al contrario, desviando la mirada de este, intentando no parecer afligido por todo lo ocurrido.

—Cuando lleguemos, entenderás más de mi vida, jamás eh devorado un dragón, sería estúpido de mi parte devorar algo por lo que alguna vez luche y derrame mi sangre, más, tengo otros medios para hacerme fuerte, hay otras cosas, por las cuales mis escamas no son escamas si no cristales, hay otros motivos, por los cuales mi mente esta corrupta y no soy puro y hay mucho más, que aun debes mirar—fue lo que simplemente comentó, con brevedad, sentado allí, en aquel colchón, levantándose, necesitaba beber y allí estaba el porqué de la bebida, la tristeza que guardaba en su pecho como si fuera una caja, se adormecía solo con aquel tipo de vicios poco sanos, pero no importaba, era inmortal, después de todo.

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Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:09 am

“Fuiste duro con él.” fueron las palabras que mantuvieron en un prematuro silencio al de ojos azulados de camino a la terraza, subiendo paso por paso, escalera a escalera hasta encontrarse con esa delicada brisa invernal por las mañanas, con la vislumbre de una mañana despejada, perfecta para un vuelo sin retorno. El resto del diálogo intervenido por el japonés fue escuchado, absorbiendo diminutos fragmentos de cada una de sus frases que se remarcaron e incrustaron en sus escamas, con unas intenciones que no tenía ánimos de expresar, ni ahora ni nunca. Por que seria. Reconocía que no era un buen padre, ese nombre no se lo ganaría ni por más que Niels le hablara con cada una de sus letras, mucho menos, reconocía el temblor en el albino cuando traspasar aquella puerta por primera vez. Los hielos, definitivamente debía de quedarse allí. Era un dragón, una deidad de las aguas y los hielos del mundo, no podía simplemente encerrarlo en un cuarto helado como si se tratara de una especie en extinción, no. Aunque fuera egoísta no podía permitirse hacerle eso a aquella criatura que por siglos vivía dormida con sus poderes manteniendo el orden, con una pureza desbordante de un cristal, imperturbable. Las palabras del azabache habían llegado a perforar su armadura, y la herida, aunque era pequeña, no sangraba menos ni era menor en profundidad.

El enojo. Los celos. La posesión de su especie. La manipulación. Lo había llegado a pensar en devorar el alma de Niels como si se tratase de un mero plato de spaghetti, con salsa y unas albóndigas de guarnición. ¿Porque se tenía que enamorar de un dragón negro?, y no… Un simple híbrido. Una asquerosa mezcla entre un demonio y la pureza de uno entre su raza, alterando los genes, las escamas, e incluso el instinto de un mismo animal. No lo podía aceptar. Se preguntaba qué pensaría aquella entidad que había dado su vida para el nacimiento del nuevo espíritu, que pensaría de su hijo en ese instante… Que diría. Qué aconsejaría. Que comenzaría a su favor, o estaría en contra de la palabra del rubio. No estaba seguro, ese pensamiento había sido impenetrable e incluso más poderoso que el suyo. 

Los ojos de Ruka se abrieron sin demasiado interés en el interior del avión privado, agachando un poco la cabeza a su paso con intenciones de chocarse con el otro extremo de la puerta al adentrarse, pasando directamente hacia el sector donde había dos sillones cómodos para disfrutar plenamente el viaje, sin embargo más atrás yacía un compartimiento bien equipado con una habitación exclusiva para descansar con más comodidades que la primera parte. Siguiendo al moreno caminó hasta ese sector, contemplando esas orbes violetas hallarse sobre las propias que no apartó en ningún instante mientras la conversación fluía de sus labios, con una tristeza que no le inmuto en ningún instante. Estaba consciente de ello. Los años no habían venido solo y conocía como había sido todo aquello, especialmente que criatura había sido uno de los rivales más temibles para los dragones, como odiado hasta su actualidad, con un paradero desconocido, y un nombre que le hacía creer a sí mismo que el mundo entero era su Reino.

— No es necesario en tu raza, Miwa. Es normal, los dragones negros no son más que animales similares a los dinosaurios o a otros reptiles que existieron y se extinguieron a lo largo de los siglos en la Tierra. En cambio nosotros… Niels, tampoco podría hacerlo. Es como ir contra sus votos esenciales, no puede manchar su pureza con la sangre de un dragón. Aun así, no digo que sea imposible… Todos somos comida a la vista de alguien más. — sonrió ladino, desviando la mirada con esa sonrisa que se desprendió de sus labios antes de inclinarse sobre la cama y dejarse caer de espaldas, sin desprenderse ni quitarse el traje, mucho menos removió la corbata, pero dentro de unos minutos debería de hacerlo, eran seis horas las que se encontraba allí sin hacer demasiado más que conversar con el japonés que se mostraba en pleno vuelo a una tierra de recuerdos. — No, no eres puro. Jamás se me cruzó por la cabeza esa palabra cuando me encontré contigo, chico listo. — simplificar al final, teniendo en mente desde un principio que este tenía un secreto que debía de descubrir por cuenta propia. 

Y eso estaba haciendo allí.
Esperando a que los secretos comenzarán a revelarse uno por uno frente a sus ojos.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:10 am

Sus ojos eran como el cielo que atacaba a su propia mirada salina, se sentía levemente inmutado, descubierto y débil, como si no tuviera escapatoria, no comprendía porque estaba allí presente exponiéndose de una forma donde las cicatrices se pintaban como si fuera un cuadro.

Era tan tarde para retroceder ahora y solo pudo reír negando suavemente cuando sus dientes atraparon su labio inferior soltando aquel sonido ahogado, era curiosa la naturalidad con la que hablaban, le recordaba a alguien, más ya habían pasado tantos milenios que ya no había caso recordarlo, observó a su costado y o vio allí recostado sobre las sabanas con aquel rostro tan impasible que apenas podía comprenderlo, aquel hombre controlador, celoso y posesivo era extraño, tan extraño que apenas podía ver la lógica.

“En aquellos años sabía que todo aquello había ocurrido por mi honestidad, sabía que cometía miles de errores pero nunca fui bueno disculpándome, por los años en los cuales jamás pude comprender, que yo simplemente necesitaba miles de chances, y es que simplemente jamás podía perdonarme, comprendía perfectamente que había cometido errores una o dos veces y con ese “una o dos veces” me refiero a haberlo arruinado miles de veces, es por eso que ahora en la actualidad, en estas horas, pienso que deseo rehacer mi vida. Me pregunto si es muy tarde para decir que lo lamento, después de todo ahora, si lo arruino, perdería mucho más que solo tu cuerpo, sé que ya es tarde para decir lo lamento. Sé que lo arruine todo en un pasado y después de todos estos siglos, vengo a decirte lo siento…ahora.

Todos nosotros sabíamos que esta vida la haríamos entre nosotros, más el plan salió por el contrario y fue un conflicto de solo dos y así pasó el tiempo, paso el tiempo y entonces jamás supimos la verdad, jamás fuimos honestos, al decirnos las palabras. Por eso, es tarde para decir que lo siento, porque yo… ya perdí más que solo aquel cuerpo, es tan tarde para decir lo siento, que realmente ahora frente a ti, digo que lo lamento y no eres quien me debería disculpar…”


Más el pensamiento lo guardo en lo profundo de su ser, exteriorizarlo era demasiado vergonzoso y aunque sabía que aquella esencia podía vivir en aquel rubio solo había una razón para decir lo siento y no iba a hacerlo en aquel momento, solo soltó una carcajada al escuchar aquella frase.

— ¿Soy un lagarto gigante entonces? Para que me llames dinosaurio, mira que soy muy distinto a uno, ellos eran primitivos y sin cerebro, yo soy más bien casi como un demonio, que allá nacido en este mundo por una plegaria no significa que en tu plano no fuera un ente diferente—El comentario salió con soltura después de todo aquellos cristales escondidos en su cuerpo de color tan puro eran una evidencia de lo que en realidad él había sido en el otro lado, donde un dragón también era su apariencia, más al traspasar la barrera tan forzadamente todo había cambiado.



Se acercó hasta tomar el nudo de la corbata, jalando de esta con una suavidad tranquilizadora, terminando por retirarla, la tela deslizó por sus dedos y fue desliada por sobre la tela de la camisa que la dejo escapar como agua entre los dedos de una persona, solo la enrolló en su mano con tranquilidad, abriendo los primeros botones de la tela negra que correspondía a su camisa, mirándole con otros tranquilos y pensando que todo era tan extraño.

—La pureza para mí, es algo totalmente efímero, siendo un dragón espiritual deberías saberlo ¿no? Importa poco la sangre de un ser vivo cuando su alma es lo más valioso, me pregunto qué pasaría si un día, encuentras a un hibrido con un alma poderosa… Así como yo en el fondo, por más que mi cuerpo sea un as nocturno puro, mi alma, se expresa con claridad físicamente aunque no sea el caso ¿eso me hace un hibrido? No creo... más me pregunto si te habrías dado cuenta si no te lo decía directamente… eh cometido muchos errores en esta vida, sabes… por eso por adelantado, aunque aún no hago nada… “te diré que lo siento, porque si me equivoco, estaré perdiendo mucho más que solo tu cuerpo…”

Expresó con sutileza acercándose a este hasta enredar sus dedos en el cabello ajeno, la primera carta había sido puesta sobre la mesa.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:10 am

— Que hayas nacido de una plegaria humana no te hace ser un dragón negro con todas las letras, sino, podría decir que eres una especie de demonio con la apariencia de un dragón. Un reptil, pero tu sangre continúa teniendo el sabor de cualquier otro que me hubiera podido cruzar en la tierra durante todos estos siglos, sin embargo… Sigues siendo un jodido enigma. ¿Que eres realmente?. — pregunto, se preguntó incluso a su vez, contemplando aquel rostro inmutable inclinarse sobre su cuerpo, sentado a su lado izquierdo deshaciéndose de aquella corbata que no le había costado ni por un segundo elegir para el hacía minutos atrás. Alzando aquella mano diestra hasta rozar breves instantes una de sus mejillas, pálida, pálida, repasando la curvatura de los pómulos bajo sus orbes violetas. — Comienzo a dudar de que la naturaleza de su nacimiento te haga exactamente un dragón, más… en tu cuerpo existen objetos que en otros no, y el aroma que traes encima no es similar a un híbrido. — bufó, sonriendo ladino dejando una vez más recostar por completo su espalda en la cama que se encontraba especialmente preparada para el vuelo de seis horas al país del sol naciente.

Cerrando los ojos podía recordar la brisa que recorría las montañas de unas tierras que no poseían nombres ni dueño, ni siquiera los humanos parecía interesarles demasiado marcar sus dominios sobre la madre naturaleza como en estos tiempos, cuando cada hogar posee un par de metros cuadrados y allí creas tu propio universo. No, era tan diferente que el cielo era su casa, sin restricciones aéreas, sin temor a los cazadores que buscaban su carne, huesos y sangre de los que tuvo que enfrentarse cuando los problemas se desataron en el dominio de las especies. Devorando, consumiendo la carne de sus propios hermanos buscando la fuerza de superviviencia. Solitario, ni era un dragón ni era una deidad, solo una especie que parecía no pertenecer a ningún lado sin saber a donde terminaría parando.

“Ruka, no te vayas. No quiero estar solo en las montañas.” 

Si tan solo las palabras hubieran salido de su boca con esa facilidad muchas cosas no se hubieran dado de la forma en la que lo hacían, cuando regresaba de sus viajes el clima cambiaba, su familia aparecia y las distancias eran notorias. Ya no eran solo dos, ¿porque nunca fue capaz de seguirlo cuando se lo pedía?. Por que ahora era capaz de cruzar los cielos con los ojos cerrados y vagabundear como pudieron hacerlo en esos años juntos, pero en soledad. No lo entendía en ese momento y mucho menos ahora, aunque la idea del temor recorría sus pensamientos ante la idea. Ni siquiera sabía por qué estaba pensando en eso cuando sostenía al moreno de brillantes orbes a un costado de su cuerpo, tentando al menor a que se recostara a su lado, sin importarle que desprende su camisa, solo le brinda más comodidad a su cuerpo. 

— Algún día intentaremos volver al otro lado, cuando las cosas acaben en este mundo y tengamos que abandonar nuestros cuerpos humanos, y posiblemente si aún permanezco con vida, me complacerá ver tu verdadera forma. — añadió, abrigando aquel cuerpo entre sus brazos, apoyando el mentón sobre sus cabellos oscuros, aspirando el delicado aroma que desprendía el as nocturno, cerrando nuevamente sus orbes en busca de retomar el sueño que este había interrumpido hacía una hora, apretandolo, para que evitara moverse e incluso dar una posible huida a los sillones que se encontraban más adelante. El viento era suave, y el avión se deslizaba como una seda sobre las nubes de un día claramente majestuoso.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:11 am

Escucho con calma las conclusiones que el contrario sacaba de sí y sonrió, vaya, si, el mismo era un enigma, pero si debía hacer un repaso de como todo había empezado no sabía realmente por dónde empezar, el viaje a través de aquella dimensión antes de nacer en aquel mundo había sido turbulento, solo recordaba escuchar algo, o alguien diciéndole “ven, ven aquí” y el mismo preguntándose, si este realmente podía oírle a el mismo, en aquella dimensión pacifica, luego, el mismo llamado, “ven, ven aquí”…

“¿acaso me estás buscando otra oportunidad?” Ven, ven aquí… “te la daré… si te sientes perdido, si te preguntas hacia dónde va tu destino, no hagas tantas preguntas estúpidas, yo te guiaré”

Había recordado aquellas palabras que el mismo había dicho por aquellos años y parpadeó levemente confundido no recordaba muchas cosas de aquella época, era divertido que olvidara tantas cosas, en aquel tiempo pensaba que había oportunidad, que siempre alguien iba a pararse para así hacerle frente y aunque lograra molestarlo, simplemente seguiría, sonrió al contrario y poso sus manos en aquellos hombros, divertido—Me acabas de hacer recordar algo divertido, pero no, dudo mucho ser un hibrido, mi aroma ni mi propia mente aceptan semejante idea irónica de mi propia persona, aunque, quien sabe, eh caído tantas veces pensando que soy un simple enigma, aun me saben amargos esos pensamientos…. Me repondré, fue lo que siempre me dije a mi mismo…

De todas formas se recordaba a si mismo que no era momento de pensar esas cosas, aunque una voz en su interior le dijese una vez más que estaba ignorando algo muy importante que le traía todos los problemas de aquella modernidad. Más por otro lado, debía admitir que aquel hombre era casi como el demonio ¿en qué más podía pensar? Cuando lo tenía en frente era similar a un foco de atención el cual no podía ignorar, era como un disparo atravesando directamente entre sus cejas, era la realidad, era inevitable no poderlo ver, casi podía escuchar el “bang” como aquella vez que por primera vez lo había visto. Era verdad no había contado a Ruka nada aun, pero estaba flechado, no enamorado, simplemente fascinado ¿Cómo explicar los sentimientos que en ese momento explotaban? No, no había forma de explicarlo, solo poso parte de su cuerpo en el costado del contrario, él era tan formal y la vida actual era tan loca.

—Al otro lado eh… supongo que ya el olvidado totalmente como era mi apariencia por aquel lado tan distinto a este, me gustaría poder ver la tuya también, quizás seas aún más atractivo e interesante de lo que eres ahora, las fiestas son alocadas allá, por lo menos, donde circula mi trabajo es con la juventud descarriada japonesa, así que… bueno, tú mismo lo verás cuando abandonemos lo “interesante” de esta visita… solo espero sea de tu total agrado ¿en qué te gustaría pasar el tiempo en estas 5 horas que quedan?...


Consulto, colocándose cómodo en aquella superficie tan mullida y suave, sonriéndole de costado, era una propuesta escondida tras la informalidad sincera del momento. Después de todo, ya intuía más de alguna acción por parte el contrario, se lo había dado a notar antes y en ese momento, no iba a hacerse de rogar para nada, solo sacó una botella de champaña del frogobar que se encontraba junto a la cama.

—Hace mucho ya no bebo nada de esta índole, pero una o dos copas, supongo que no me harán mal, menos si es en tu agradable compañía…

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Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:15 am

Podría decir lo mismo, acababa de hacerle recordar exactamente algo que usualmente no tenía en mente, algo que no recordaba con frecuencia ni tenía la mas palida idea de porque aquellos pensamientos afloran en su mente. Solo rió entre dientes, acariciando, buscando con sus dedos una abertura donde colarse entre el agarre de su camiseta y el pantalón, meditando por primera vez que la moda informal que solía vestir el azabache resultaba un poco provocativa, más que mafioso, simulaba ser un modelo de calidad, con una apariencia informal. Sentía su piel entre sus yemas, y cuando cerraba sus orbes azules podía contemplar la textura de sus suaves escamas violetas brillantes como si las estuviera rozando directamente, pero ese disfraz humano no era más que una fachada para otras entidades, no para él. 

Era mínimo, si. Pero no dejaba de sentir esa textura única de su raza, suave y áspera a su vez, tentado a subir por sus costados, deteniendo el camino cuando se apartó a buscar la botella de champagne. Ah, ¿alcohol?. — Y que se supone que celebramos… ¿Mi destrucción en Japón?. Que listo, Hikawa. Pero te dire algo, no me hagas cómplice de tu regreso al alcohol cuando lo estas llevando lo suficientemente bien como para ser recompensado. ¿O te conformas solo con dos copas de este añejo licor?.— duras decisiones estaban por ser tomadas a manos del japonés, más el rubio no dejaba de mostrar una mirada entretenida ante la respuesta del mismo calibre que el otro podía brindarle.

Sabía su decisión, la respuesta era obvia. Sin quitarle la botella de sus manos lo volteo sobre la cama dejando aquel cuerpo bajo el suyo, apoyando cada una de sus rodillas a los costados de las piernas ajenas sin intenciones de aplastarlo, ese dragón tenía esa capacidad de leerlo y eso le divertía. Sin mediar palabra solo una de sus manos dentro de la camiseta grisácea del contrario, agradeciendo que fuera lo suficientemente suelta para acariciar sus costados en ascenso al pecho, pasando tan solo la palma como la primera vez, sintiendo esas deliciosas escamas de dragón bajo la blancura de esa piel humana, alzando su mentón con la ajena acercándose a su rostro, rozando meramente su nariz con la ajena. 

— Si continuamos vivos para mi regreso a Londres, te concederé esos dos vasos de champagne… por ahora, por qué no simplemente complaces a este viejo con otro tipo de trago?.— añadió, sonriendo sarcástico, apresando aquellos labios con los suyos, haciendo alarde de cómo se pasarían esas cinco horas restantes en pleno vuelo, sin conversaciones, pero con claras turbulencias en el interior de la nave. Sin embargo, ese es un cuento de otro día, como lo habían mencionado las horas pasaron en un abrir y cerrar de ojos, era completamente diferente cuando uno sabía cómo aprovechar el tiempo de la mejor forma, disfrutando del mismo. Y claramente lo habían hecho.

No faltaba demasiado, el mismo piloto se había tomado la molestia de avisar en los altavoces a los únicos dos pasajeros los minutos que faltaban y el método de seguridad al descender, pero este se mantuvo recostado en la cama con su acompañante un tanto adormilado, porque la noche anterior había asistido a reuniones de sociedad con otros miembros de la mafia que dirigía los mercados en el Reino Unido, llegando a altas horas de la madrugada, siendo despertado esa misma mañana por el dragón que sujetaba a su lado. — Tendrás que cambiarte de nuevo. No quiero pararme. — bromeó, riendo un poco, llegando a picar la nariz del contrario con dos de sus dedos.

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Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:15 am

Debía ser sincero en ese momento y expresar en su rostro la sorpresa que había causado a su ser, solo miró los ojos del contrario directamente escuchando cada una de sus palabras con un rostro levemente sorprendido, el estar allí, bajo aquel cuerpo por un momento mientras hablaba de aquella forma le tenía algo inquieto, se estremecía suavemente al sentir sus dedos deslizarse tan lentamente sobre su piel, unas cosquillas extrañas se desplazaban por donde tocaba con tanta suavidad, desesperandolo levemente con la necesidad de acabar aquellas cosquillas, más se olvidó por un momento al escucharlo, no había pensado algo así jamás y comenzó a reír suavemente, con aquella voz grave que lo caracterizaba debido a su edad, solo ladeó el rostro y acarició su mejilla suavemente.

—¿Como podría destruir un ser tan hermoso como tu? ¿crees que soy un tirano semejante? vaya, si me haces escoger no tengo otra opción más que soltarla, eres mucho mejor licor que cualquiera que pueda beber...—comentó dejando caer la botella a un lado de la cama, sin preocuparse demasiado por ella dejando que sus brazos se posaran en el cuello ajeno para mirarlo de cerca, su respiración se detuvo levemente al verlo acercarse y rozar su nariz con la propia, un calor extraño se deslizó por su vientre bajo y solo pudo sonreír al volver a respirar ¿que carajo había sido aquello? había sido totalmente divertido, más era mejor ignorarlo, lo sabía, el terreno donde el podía ver aquella sensación en el interior de su mente, era un terreno demasiado peligroso como para acercarse a aquellas alturas y sabía que estaba muy lejos de la amistad extraña que poseía con Ruka, no estaba interesado en arruinarlo.

—Ya te mantuve informado, de que no me es posible pensar en apagar ese brillo de tu mirada, Ruka belini... ven acá, vamos a beber otro tipo de trago juntos—susurró con voz ronca acercando sus labios a los contrarios para corresponder aquel roce tan encantador que había movido más de algo en su interior al apresar aquel cuerpo entre sus muslos interno.

El viaje había sido más que alocado para él, pero no se había negado para nada el permanecer recostado allí, al costado de aquel hombre con una de sus manos sobre su pecho, sintiendo aquel latido suave y pausado, habían conseguido dormir por un momento ambos, más este había superado cualquier expectativa de resistencia que pudiera haber analizado antes, solo soltó una suave carcajada al escucharlo y acarició su piel con suavidad, sin molestarse en lo más mínimo por aquel gesto de cariño ofrecido hacia su persona, alzó la mano hasta su mejilla mimándola suavemente antes de alzarse perezoso en la cama y retirar de su hombro unos cuantos cristales, estos quedaron en su mano y los ofreció al contrario con tranquilidad.

—Ten, te ayudaran con el sueño, se que estas cansado, pero prometo que después de esta tarde te daré la noche y día más relajante de tu vida, será un regalo de tu amigo Hikawa—comentó con voz suave guiñándole un ojo, se levantó perezoso, aun desnudo, recogiendo su ropa, caminando a un costado por una toalla que mojo y otra que ofreció al contrario con tranquilidad, limpiando los fluidos que habían quedado en su cuerpo y que no molestaban en lo más mínimo, todos y cada uno de ellos le habían provocado un increíble placer, por lo que no podía quejarse.

Tomo su ropa y comenzó a vestirse, tranquilo, acomodando su cabello, acercando la ropa al rubio, sentándose a su lado ya vestido, acercándose a besar sus labios una vez más, antes de separarse del lugar y tomar su teléfono. Para cuando bajaron de allí, un grupo de hombres vestidos de traje, perfectamente peinados hicieron una leve reverencia a ambos hablando al mismo tiempo.

"Bienvenido a japón, Waka, bienvenido a Japón, Sr. Ruka Belini."

—Bienvenido a mi territorio Ruka, ahora, veremos la solución que tengo para el negocio que no podíamos resolver allá en Londres—comentó con calma, comenzando el camino a la limosina que los esperaba fuera, seguidos por aquellos hombres atrás perfectamente organizados.

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Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:16 am

Podría decir lo mismo, acababa de hacerle recordar exactamente algo que usualmente no tenía en mente, algo que no recordaba con frecuencia ni tenía la mas palida idea de porque aquellos pensamientos afloran en su mente. Solo rió entre dientes, acariciando, buscando con sus dedos una abertura donde colarse entre el agarre de su camiseta y el pantalón, meditando por primera vez que la moda informal que solía vestir el azabache resultaba un poco provocativa, más que mafioso, simulaba ser un modelo de calidad, con una apariencia informal. Sentía su piel entre sus yemas, y cuando cerraba sus orbes azules podía contemplar la textura de sus suaves escamas violetas brillantes como si las estuviera rozando directamente, pero ese disfraz humano no era más que una fachada para otras entidades, no para él. 

Era mínimo, si. Pero no dejaba de sentir esa textura única de su raza, suave y áspera a su vez, tentado a subir por sus costados, deteniendo el camino cuando se apartó a buscar la botella de champagne. Ah, ¿alcohol?. — Y que se supone que celebramos… ¿Mi destrucción en Japón?. Que listo, Hikawa. Pero te dire algo, no me hagas cómplice de tu regreso al alcohol cuando lo estas llevando lo suficientemente bien como para ser recompensado. ¿O te conformas solo con dos copas de este añejo licor?.— duras decisiones estaban por ser tomadas a manos del japonés, más el rubio no dejaba de mostrar una mirada entretenida ante la respuesta del mismo calibre que el otro podía brindarle.

Sabía su decisión, la respuesta era obvia. Sin quitarle la botella de sus manos lo volteo sobre la cama dejando aquel cuerpo bajo el suyo, apoyando cada una de sus rodillas a los costados de las piernas ajenas sin intenciones de aplastarlo, ese dragón tenía esa capacidad de leerlo y eso le divertía. Sin mediar palabra solo una de sus manos dentro de la camiseta grisácea del contrario, agradeciendo que fuera lo suficientemente suelta para acariciar sus costados en ascenso al pecho, pasando tan solo la palma como la primera vez, sintiendo esas deliciosas escamas de dragón bajo la blancura de esa piel humana, alzando su mentón con la ajena acercándose a su rostro, rozando meramente su nariz con la ajena. 

— Si continuamos vivos para mi regreso a Londres, te concederé esos dos vasos de champagne… por ahora, por qué no simplemente complaces a este viejo con otro tipo de trago?.— añadió, sonriendo sarcástico, apresando aquellos labios con los suyos, haciendo alarde de cómo se pasarían esas cinco horas restantes en pleno vuelo, sin conversaciones, pero con claras turbulencias en el interior de la nave. Sin embargo, ese es un cuento de otro día, como lo habían mencionado las horas pasaron en un abrir y cerrar de ojos, era completamente diferente cuando uno sabía cómo aprovechar el tiempo de la mejor forma, disfrutando del mismo. Y claramente lo habían hecho.

No faltaba demasiado, el mismo piloto se había tomado la molestia de avisar en los altavoces a los únicos dos pasajeros los minutos que faltaban y el método de seguridad al descender, pero este se mantuvo recostado en la cama con su acompañante un tanto adormilado, porque la noche anterior había asistido a reuniones de sociedad con otros miembros de la mafia que dirigía los mercados en el Reino Unido, llegando a altas horas de la madrugada, siendo despertado esa misma mañana por el dragón que sujetaba a su lado. — Tendrás que cambiarte de nuevo. No quiero pararme. — bromeó, riendo un poco, llegando a picar la nariz del contrario con dos de sus dedos.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:23 am

Solo pudo exponerle un rostro divertido al escuchar aquella expresión mientras tomaba su hombro, no le molestaba, le gustaba que se enterara de aquella manera tan natural, estaba seguro de que todo sería mucho mejor de aquella forma—Así como yo soy su Waka, tu sigues siendo el mio, aunque no seas su autoridad máxima por su juramento hacia mi, harán todo lo que pidas mientras no altere algunas pequeñas reglas, siéntete libre de pedir lo que gustes.

Su voz fue baja y calma, abriendo la puerta para el contrario antes de entrar el mismo en la limosina que tomo rumbo desconocido para el contrario más muy conocido por él mismo, a un pasado donde aun mantenía muchos secretos ocultos al mismo mundo.

—Tienes acceso a todos mis papeles y negocios ¿no notaste que ayer llego una caja con una serie de discos y papeles apilados? pretendo ser totalmente transparente con aquello que me interesa e importa, uno en este momento eres tu, por lo que era necesario que vinieras, ya era momento, jamás quise ocultar nada, solo esperaba el momento adecuado para hablarlo—Se mantenía tan tranquilo, era la compañía del contrario, era su amigo, por fin podía decir que tenía un amigo después de tantos años aunque fuera una relación claramente extraña por más de algunos motivos, entre ellos, el sexo delicioso que siempre compartían, era un detalle más, más este hacía la total diferencia, solo podía sonreír encantadoramente al contrario, como siempre lo hacía, mientras las ruedas del coche avanzaban y buscó en un cajón de la mesa de centro una serie de papeles ya arreglados por el mismo, los tomó y abrió el maletín donde estos se encontraban con una clave sacando fotografías entre otras cosas.

—Permiteme explicarte, en 1938 a 1944 durante la segunda guerra mundial, pertenecí al famoso Escuadrón 731, por aquel tiempo era un medico muy respetado, digamos que los siglos me fueron desviando de mi propósito inicial, convertimos una planta de purificación de agua, en un laboratorio donde conseguíamos ganado humano... operé un sin numero de humanos vivos, más me dedicaba a experimentar continuamente con órganos artificiales, tras escapar, seguí experimentando y conseguí todo esto—coloco una serie de fotografías en las manos ajenas mostrandole una especia de cuerpo dentro de un cristal redondo—Es un generador de órganos, tengo 4 de ellos, cada uno por cada tipo de sangre, A, B, AB y O, puedo extirparle cada uno de sus órganos cuantas veces lo desee, se regeneran cada 10 minutos, agregue ciertas cualidades a este para que tuviera esta capacidad, no tienen conciencia hace décadas, no pensamientos, solo generan órganos, con esto solucionaría tu demanda a la escases de órganos que tienes allá en Londres ¿no?

Le mostró una sonrisa tranquila y después mostró otros papeles con todos los informes respecto a los experimentos y la forma de obtención, como se desplazarían, cual sería el costo, que era increíblemente bajo, el precio de venta posible, listados, papeles fotografías, solo se animó a servirle un vaso de whisky mientras el se servía jugo en otro, era tan triste, pero seguiría su palabra, no bebería ni una sola gota de alcohol—Ahora vamos camino a las instalaciones así puedas conocer un poco más de mí, después de eso iremos a las termas y puedes decirme tu respuesta cuando gustes, después de todo pretendo seguir a tu lado... a no ser que ahora me patees a la calle...

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:26 am

Hacía más de cinco años que no visitaba el país del sol naciente, simplemente su posición se encontraba lejos de los países asiáticos a pesar de mantener cierto contacto con algunos de sus conocidos actualmente en Singapur y otros pequeños países del oriente, contando con la Federación Rusa, por ciertos negocios en común pero nada del otro mundo. No simplemente se codeaba con las pequeñas y grandes mafias que costeaban Italia del norte como la del sur, sino más allá, pero siempre sin intentar involucrarse en profundidad con los asiáticos, por motivos obvios para su persona no eran de una confianza que este pudiera tomar a la ligera. Eso mismo le hacía tener uno de sus ojos abiertos al dormir con alguien que naturalmente consideraría un enemigo.

El pasado oscuro de un dragón era algo que pocos podían conocer, algo que posiblemente las personas que vivieron en su momento se encontraran mas abajo de un metro ochenta de tierra sino que hasta sus huevos hubiera desaparecido con el transcurso de los siglos. Cambiando de identidad constantemente, camuflándose como uno más de la sociedad. Claramente conocía lo que eran capaces miles de longevos como él mismo lo hacía, con los mismos métodos o tal vez más efectivos o ni muy furtivos, pero en fin, la situación era esa. Escuchando las palabras del azabache dentro de aquel automóvil que marcaba a una velocidad media-alta dependiendo de los sectores autorizados, le decía que el camino no sería lo suficientemente largo para terminar la conversación, y solo una introducción a esta sería dada.

Es justo. Solo eso pensó, entrecerrando sus orbes azules en un parpadeo que duró tan solo unos segundos para relajar completamente su sistema nervioso, y aquel cerebro que no dejaba de maquinar dentro de la cabeza. ¿Escuadrón 731?, simplemente podría decir que ahora entendía lo que no había estado claro hasta entonces. No se trataba de solo un guardián de una familia, sino de alguien más, una especie de científico loco retirado tras la guerra. — Escuche sobre ellos, en su momento investigamos lo necesario sobre el tema y me mantuve informado. Aun así, nunca espere encontrarse con uno de los locos que se encargaba de hacer aquel tipo de trabajo antinatural con los seres humanos; hombres, mujeres y niños. ¿Cómo es que puedes dormir por las noches?. — comento con tranquilidad, manteniendo su cuerpo relajado en el espaldar con los brazos cruzados.

— Humanos destruyendo humanos, por el deseo de saber hasta dónde eran las capacidades de uno al resistir enfermedades, choques eléctricos, las diferentes transfusiones de sangre, la orina por intravenosa, los órganos de animales en sus cuerpos. Las pestes. Matar a tu propia gente por egoísmo, ¿no somos demasiados diferentes, no?. — añadió, y sabía perfectamente que el azabache estaba conciente de lo que estaba hablando y a que se refería, no era necesario profundizar con sus palabras al respecto. Su cuerpo, su sangre, su fuerza era la razón de aquellos asesinatos hacía siglos atrás. — Humanos; siempre he pensado que son entes codiciosos que solos se llevan a su propia destrucción. ¿Has estado en contacto con los estados unidos luego de la guerra?. Tengo entendido que a cambio de toda la información que poseían estos los dejaron trabajar, y seguir con vida. Perdonando sus delitos contra la humanidad. Algo que no pasó con los Alemanes, una lástima que tuvieran que huir como ratas a las alcantarillas. — No, no le gustaban para nada esos temas.

— Así que regeneración de órganos. Debo de admitir que han inventado algo increíble. Que funcione, y sea sumamente efectivo es una delicia. ¿A cuantos tienes pensado vender este proyecto?. Dudo que sea el único interesado. Japón es pequeño, hay muchos países en el extranjero que seguramente estarían más que ansiosos de conocer una noticia como esta si es que no la saben aún. — acabo, esperando de que este le diera una respuesta lo suficientemente razonables como para no patearlo fuera del auto en movimiento, no lo había pensado como un hecho pero sí como una posibilidad a una mala respuesta, sobreviviría. Hojeando cada uno de aquellos expedientes que no solo contenían escritos claves de sus proyectos sino que también fotografías definidas de estos. 

— Hikawa, no podría matarte aunque quisiera. No te preocupes por eso, no es un tema que debamos de conversar en estos momentos. Cuando lleguemos a tus instalaciones veremos lo que quieres mostrarme en persona, haremos lo que debemos hacer y seguiremos como si nada hubiera pasado. — Extendió su mano como si fuera un trato a punto de cerrarse con el apretón entre ambos. Y así lo hacía. Simplemente habían cosas que era mejor no conocer no saber no pensarlas ni siquiera dudar si existían, especialmente cuando sentía que su cuerpo comenzaban a abandonar aquella forma transparente por una capa oscura que se tornaba desde su interior al exterior, devorando su fuego interno.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:27 am

Solo le observo de aquella forma imperturbable, recostado sobre el respaldo del sofá, solo sonrió, tenía una buena información, aunque claro, se equivocaba.

—te equivocas, querido, me negué rotundamente a matar a cualquier humano que estuviera allí, todas las operaciones que realice fueron con intenciones de salvar a aquellos que podían salvarse sin tener grandes consecuencias, usaba anestesia a escondidas, liberaba a algunos y los llevaba a zonas seguras, suplantaba los cuerpos por otros sin mucha dificultad por las noches, siempre fui una criatura silenciosa, los otros médicos ni pudieron notarlo, todo lo que experimente fue con órganos y cuerpos ya muertos, aunque claro, a pocas horas de su muerte, mi intención fue siempre salvar, estudie medicina humana a ver si con ello podía ayudarnos a nosotros, si había alguna conexión en algún punto, aunque jamás pude dar con nada.


Este proyecto es solo mio, te lo ofrezco a ti, nadie más lo sabe y no pretendo que nadie más lo sepa, ni mis empleados saben de esto, solo saben que consigo órganos, estamos en el mercado negro, creo que es mucho más seguro en este mercado, que en el mercado normal, si bien nosotros lucramos con nuestros negocios, se perfectamente que la medicina en el mundo normal, en el mercado de la legalidad, es un terreno mucho más turbio que el mercado negro.

Se que tienes necesidad de órganos, confió en ti, esta es mi prueba mayor de lealtad Ruka, estoy ofreciéndote toda la información de lo que según yo, es uno de mis logros más grandes, estas personas, que murieron injustamente salvaran muchas vidas de esta forma y nadie tendrá que enterarse, el precio, el precio sera gratis, esto no pretende más que ser un secreto que guardemos los dos, mis propósitos son de tenernos una plena confianza, después podemos hablar de dinero, drogas, trafico de otras mercancías, pero este sera un acuerdo solo entre tu y yo, de amigos—

Hablo con seriedad en todo momento, observándole desde el frente, mostrando una faceta que jamás creyó tener que exponer, el por aquellos años aun seguía siendo ingenuo e inocente, pensando que podría entrar en algo tan terrible para ayudar, había escapado, no tenía nada relacionado con los Estados Unidos, había simplemente cambiado su apariencia por aquella época, un diferente color de cabello un nuevo nombre, una vida inventada lejos de su hogar por unos años hasta comprender que el mercado negro era mil veces más honesto que el mercado real, donde los políticos robaban a diestra y siniestra, colocando reglas a los que habitaban la tierra sin preguntarles opinión alguna.

Solo sonrió, las conclusiones de el contrario le gustaban, era un hombre inteligente, pero como ya se había explicado con anterioridad, el nunca pretendió ser el malo de la escena, por más que con su carácter pisotease sinceramente a aquellos que se interponían en su ideales, tenia reglas claras que aquellos que lo seguían debían respetar más con Ruka había algo diferente, conociéndolo, siendo un empleado y estando a su lado, pudo comprender un sin numero de cosas que jamás imagino al verlo desde aquella postura de cazador furtivo, se había dado el gusto de aniquilar aquella organización que había encargado a su propia persona asesinarle y ahora comprendía aquella intuición que le había dicho que debía pararse allí, frente a él, pedirle trabajo y finalmente verse a si mismo allí, exponiéndose frente a alguien que ahora podía llamar un compañero y amigo.

Solo tomó la mano de este estrechando sus palmas en un gesto de trato solo termino en ese momento por cambiarse de sillón, sentándose a su lado recostándose junto a él en aquel mullido respaldo del sofá de la limosina, sonriendo.

—Por aquel tiempo, mi ingenuidad me hizo pensar que las personas, fueran de la raza que fueren, pensarían de forma distinta, por ello me negaba a la existencia del mercado negro, hasta que comprendí, que la gente que lo habita es la misma que habita las calles de la legalidad, todos y cada uno de ellos, deciden destruirse o no consumiendo todo esto, sea yo o sea otro, el que la compre sera el unido que decida, a demás ¿que clase de persona podía ser? si yo mismo me destruía día a día con una droga tan repulsiva como el alcohol sin medir nada... yo mismo callaba las voces que me decían a mi mismo "resignate a creer que la solucion esta en tus manos" solo me ensucie, ahora que soy un dragón resignado, me siento avergonzado, me hubiera gustado que tambien conocieras a aquel dragón puro que aun pensaba en la tierra como un lugar solemne donde la corrupción no era lo abundante, más creo que eso, a tus ojos, me hubiera hecho aburrido...

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:28 am

Estaba completamente seguro que en ningún momento había hablado exactamente de este dentro de la organización, ni siquiera conocía a aquel hombre hasta cuando apareció frente a su persona con un extraño e inexplicable deseo de servirle cual perro faldero. Si el había sido parte o no, del escuadrón 731 estaba más que confirmado por su confesión; más no estaba loco con lo que acababa de decir. No necesitaba que sus empleados le trajeran información sobre un hecho que mundialmente en la época actual estaba reconocido como una de las aberraciones humanas más desagradables, como el experimento de los alemanes, incluyendo el del sueño de los rusos. Tan solo debía de ingresar el nombre a uno de los buscadores más utilizados por la mayoría de los exploradores virtuales y encontraría todo lo que deseaba. Más allá de aquello último, en ese tiempo lo había oído, mas no se acercó a comprobar los caprichos humanos.  

El asunto era completamente diferente si este no había sido uno de los torturadores y/o su trabajo solo fue el ayudar a las pobres almas que se retorcía de dolor, enfermedad, hasta fallecer. Usando sus cadáveres como una posibilidad de experimentar con estos aun estando frescos. Realmente, le daba lo mismo. Estos sucesos habían ocurrido hacía tanto tiempo que lo que dijera este, fuera mentira o realidad, no era algo que lo inmutaba en los proyectos que tenía a futuro con Ndrangheta. Ni lo juzgaba, no le interesaba en lo más mínimo en sus remordimientos, pensamientos al respecto o que le dijera que no tenía razón en sus palabras. No había venido por eso, ni a perder su tiempo en recordar el por qué los humanos destruyen todo a su alrededor. La naturaleza, a sus pares, a los animales y se consideraban las víctimas de sus propias acciones, ignorando que las desgracias que les ocurrían solo eran consecuencias de sus actos.

— Eso es algo normal, Hikawa. Nosotros somos hombres de negocios, nada más. No quiere decir que por eso seamos vulnerables a los repulsivos trabajos que hacemos, no tocarlos es una amplia ventaja para meterse en la superficie, viendo como el resto de las personas lo consumen y sus cuerpos se van destruyendo lentamente con la adicción de todos los días. El tabaco, el alcohol, las drogas, no son debilidades a las que debemos de estar expuestos. No eres humano, solo te rebajas a esos deseos mas burdos. Si tu quieres caer allí, no habrá nadie que te saque a menos que le des una oportunidad a tu voluntad. Aunque no lo creas, es más fuerte que el deseo. — comentó aun con la mano del contrario estrechada con la suya, apretando con sutileza el contacto de su palma con la ajena antes de soltarlo, al acabar su diálogo por el momento.

El automóvil se estacionó sin que este reconociera donde demonios se encontraban en realidad. Solo dejo que el contrario se encargara de todo lo que tenía planificado para su persona, incluso entregó los papeles en el interior así sean devueltos al maletín, saliendo de su interior haciendo un ligero paneo a su alrededor. Solo mas de aquellos vehículos negros de vidrios polarizados detenidos en la entrada, y un par de hombres que lo acompañaban en todo momento al contrario. Sucedía a veces, pero al rubio le resultaban sumamente molestos. No necesitaba de los humanos para su protección, más que un chofer de vez en cuando no era una mala idea según su mano derecha.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:29 am

Una expresión conforme inundo su rostro mientras permanecía al lado de aquel hombre, sus palabras habían sido una motivación evidente, se sentía bien de haber abandonado el licor, tomo aire y lo expulso, intentando pasar más por un respiro profundo que por un suspiro emocionado. Aquel hombre tenía la capacidad de emocionarlo con facilidad, aunque sin duda algo también poseía su persona para mantenerle a su lado, quizás era solo la eficiencia o el sexo, quien sabía, tam vez no era ninguna de aquellas, pero debía admitir que se sentía aliviado de tenerle como un amigo valioso.

Las calles se mostraban obstruidas, aunque los atajos tomados por el chófer hicieron mas rápida la llegada a las instalaciones, un gran edificio espejado permanecía en pie frente al estacionamiento que daba a la avenida principal, allí la limocina se había detenido esperando a que los pasajeros bajasen a la calle, Miwa bajo primero abriéndole la puerta, al contrario, muchos en su organización no eran humanos, había allí, en el edificio central una mezcla de aromas curiosa, donde demonios, dragones, humanos y otros seres caminaban con papeles, algunos mujeres, otros varones, mostrando que el edificio no solo era utilizado para negocios ilegales, camino junto a su acompañante por el recibidor rumbo a el ascensor que estaba allí, claramente a la vista tras unas hermosas puertas negras.

—Bueno, esta es la recepción, siempre esta así de poblada a estas horas, es la entrega de "misiones". Aquí no pagamos si no vemos resultados, por lo que todos ellos son algo así como caza recompensas, son todos muy eficientes, los que no, son eliminados casi de forma natural, aunque hay más de alguno allí que trabaja junto a mi por muchos años—comentó al mayor entrando al ascensor, deseaba mostrarle su hogar antes de darle un merecido descanso, firmar algunos papeles juntos para certificar todo e imponer las normas de su trato, quería que todo estuviera perfecto así no hubieran malos entendidos.

El ascensor se detuvo y comenzó a caminar por una amplia estancia donde había mucho personal que escribían y observaban papeles, solo pasaron de largo y finalmente entraron en una oficina donde reposaba una mesa de centro en color oscuro rodeada de sillas, ahora desierta, allí solía sentarse con sus socios a charlar temas de negocios, aunque no era la ocasión y finalmente tras ello la ultima puerta que se abrió a un amplio ventanal, allí había un escritorio perfectamente ordenado con un aparador al costado, donde unas cestas permanecían llenas de papeles perfectamente ordenados y clasificados con etiquetas, habían algunos cuadros hermosos, un sofá amplio, dos sillones, una mesa de café a un costado, alejado de aquel escritorio y aparador donde igualmente reposaban dos sillas realmente cómodas y sentándose en su silla sacó una serie de fotos donde lo único que se podía observar eran termas maravillosas, aunque todas diferente.

—Tengo reserva en estos 5 lugares, este ultimo corresponde al más tranquilo, en medio de las montañas, los otros están más de camino a estas que sobre estas ¿cual prefieres?—consultó mientras buscaba otros papeles y sacaba de suspensión la computadora que estaba allí esperando por su regreso.

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Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:30 am

En realidad era poco lo que escuchaba decir por el contrario, más estaba concentrado en lo que se mostraba a su alrededor. Encontrando más de una mirada curiosa dirigirse hacia su persona, como al sujeto que los manejaba en ese ambiente de trabajo que no mostraba hostilidad alguna, siendo pacífico y cómodo para cada una de las especies de aportaba sus habilidades sobre el asunto. Con el paso de los segundos, Ruka continuo los pasos del azabache taciturno, retomando el hilo de la conversación que en un momento fue nublada a sus oídos, captaron un bajo porcentaje de lo que decía, pero tampoco lo creía tan necesario cuando sus atención se encontraba en todo lo que sus orbes alcanzaban a ver, como su instinto y percepción. 

Conocía las intenciones de Hikawa; aunque no hubiera pensado ni por un instante en ese entonces que se trataba de todo esto lo que tenía en mente para atraer su confianza. No importaba que se sacrificara o incluso atrapara una bala dirigida hacia él, dudaba que su confianza fuera plena hacía el as nocturno, e intuía que este no era ningún ingenuo al saberlo sin que este mismo fuera directo en su respuesta. Claramente lo que le mostraba era algo que le interesaba, negocios son negocios, y en el fondo eran hombres que vivían para esos negocios, manteniendo una empresa a la luz y vista de todos mientras que un trabajo sucio y oscuro en la sombra del mismo.

Las manos se mantuvieron todo el camino de la recepción hasta el ascensor en sus bolsillos, entrando luego del azabache con una mirada tranquila, un rostro sumamente relajado y un aspecto que claramente no desmentir el cómo se sentía en ese momento. Hasta se podría decir que se veía desinteresado a pesar de que en su mente se maquinaba una idea con la mercancía contraria, pero solo era su cabeza la que maquinaba en silencio sus asuntos personales como los de Ndrangheta. Últimamente habían tenido varias bajas con mercancía invaluable que debía de ser repuesta antes del plazo límite, y eso solo lo endeudaban de palabra. ¿Que eran unos millones menos para un dragón?. Realmente, no mucho. Pero si el trabajo no traía dinero, no valía ni su tiempo.


Echaba un vistazo a su móvil de vez en vez en busca de una respuesta de los proveedores, esperando más que nada una buena noticia y no otro fallo, sin duda esas palabras le ponían de mal humor. Detestaba más que nadie la incompetencia que a veces solían tener, siendo imperdonable, presentía que no podía confiar en absolutamente nadie, eso incluía a ese chiquillo de enfrente. Siguiendo cada uno de sus pasos se adentro en una sala y luego en la próxima, dando un paneo general hasta encontrarse nuevamente con la figura esbelta y agraciada del japonés, escuchando atentamente el repentino cambio de conversación. La sonrisa en su rostro se amplió de lado, cerrando sus orbes con un gesto cansado e incomprendido. Este sujeto siempre le tomaba por sorpresa, era una maldita maravilla. 

— Ahora recuerdo que mencionas sobre termas… Un buen sitio para descansar. —  Decía tomando los folletos con una mirada despreocupada al dar un veredicto sobre los sitios escogidos por el moreno. Alzando sus orbes nuevamente a su figura, blandiendo uno de los cinco folletos frente a su rostro antes de dejarlo caer sobre el escritorio mientras tomaba asiento aflojando la corbata una vez más. —  Pensé que me traías aquí para hablar sobre tus proyectos, pero me has sacado para tomar unas ligeras vacaciones en unas termas. Eres siniestro, ¿que mas me ocultas?. —  río al final de sus palabras. — ¿Qué otra cosa planeas, Hikawa-san?. —  sonrió a la brevedad, llenando los pulmones con una gran cantidad de aire al respirar con profundidad. 

En fin, se puso de pie luego de unos segundos manteniendo su mirada sobre el contrario, dejando el asiento atrás mientras se paseaba contemplando las obras de arte colgadas en las paredes de la habitación. — Hablaremos luego de este asunto, lo que has dicho es poco para cerrar un trato. Hacerlo sería unirnos como una sola familia, ¿Estás seguro que quieres hacer eso?. Pensé que alguien como tu se conformaba con acostarse con el jefe, nada más. — no sonaba agradable, sino áspero, hasta sarcástico en cierto punto. Se mantuvo en silencio unos segundos, retomando el aire que se había escapado, exhalando con pesadez. — Las termas en las montañas está bien. Vamos. — sentenció, caminando fuera del estudio, pasando la sala de junta y esperando al otro en la puerta del mismo ascensor.

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Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:33 am

Observaba sus movimientos y notaba su desconfianza, no lo culpaba, el mismo había sido un desgraciado al presentarse como alguien sin importancia, siendo que se trataba de todo lo contrario, se sentía un poco culpable de tener que hacer pasar a aquel hombre por un shock de información tan grande, más sabía de sobra que no era algo que fuera a provocar una perdida de control.

Observó al contrario blandir uno de los folletos, mirando el nombre del lugar, tomando su celular para enviar un único mensaje de texto al lugar, donde a los minutos seguramente confirmarían su deposito y en cual estancia privada se quedarían, lo miró pasearse por las obras de arte y el mismo se levanto para acercarse a paso lento, deslizando sus zapatos sobre la alfombra lujosa, acercándose a paso calmo, aquel hombre, un poco más alto que su persona y a su vez de personalidad tan diferente, donde oscilaba entre la desconfianza, gentileza y dulzura a veces, realmente disfrutaba a aquel hombre como a ningún otro y tomando su antebrazo lo mantuvo allí, evitando que siguiera avanzando, acercándose hasta posar su mano sobre aquel pecho cubierto por un elegante traje.

—Deseo que hablemos sobre el proyecto, quiero que visites las instalaciones, que conozcas mis secretos, quiero que rompas muchas barreras que a otros no le permití romper dentro de mi propia organización... En cuanto a mi sociedad, pretendo que estemos unidos, si, pero no me gustaría que fuera una unión incomoda para ti. En cuanto a la relación más intima que tenemos... debo admitir que no quiero dejar de ser tu "amante" si así puede llamarse, disfruto mucho de tu cuerpo en ese sentido y me siento muy satisfecho con aquellos encuentros, no quiero que se acaben. Y si, estoy seguro de lo que estoy planteándote, después tendré tiempo de enterarme, si estas dispuesto tanto como yo—comentó acercando sus labios a los contrarios para unir sus labios en una acción, lenta, suave y sensual a la vez antes de separarse, un mensaje acoso la pantalla de su teléfono, mirando que todo ya estaba listo, las termas habían reservado su estancia privada favorita, sin duda uno de los mejores servicios con el que siempre había contado cuando deseaba relajarse.

Caminó junto al mayor a la salida, tomando el vehículo que anteriormente los había desplazado, le gustaban los vehículos que llamaban menos la atención, más bueno, tenia visitas y había sacado el más cómodo de sus autos, no iba a tener a Ruka paseando en el volvo negro viejo que solía usar siempre para desplazarse. A los minutos, entre charlas casi silenciosas, habían llegado por fin al lugar tan deseado, sintiendo el fresco de la brisa sobre su rostro—bueno, aquí estamos...

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Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:34 am

[12:29:47 a.m.] Samako no Sanaky Duhalde: En realidad era poco lo que escuchaba decir por el contrario, más estaba concentrado en lo que se mostraba a su alrededor. Encontrando más de una mirada curiosa dirigirse hacia su persona, como al sujeto que los manejaba en ese ambiente de trabajo que no mostraba hostilidad alguna, siendo pacífico y cómodo para cada una de las especies de aportaba sus habilidades sobre el asunto. Con el paso de los segundos, Ruka continuo los pasos del azabache taciturno, retomando el hilo de la conversación que en un momento fue nublada a sus oídos, captaron un bajo porcentaje de lo que decía, pero tampoco lo creía tan necesario cuando sus atención se encontraba en todo lo que sus orbes alcanzaban a ver, como su instinto y percepción. 

Conocía las intenciones de Hikawa; aunque no hubiera pensado ni por un instante en ese entonces que se trataba de todo esto lo que tenía en mente para atraer su confianza. No importaba que se sacrificara o incluso atrapara una bala dirigida hacia él, dudaba que su confianza fuera plena hacía el as nocturno, e intuía que este no era ningún ingenuo al saberlo sin que este mismo fuera directo en su respuesta. Claramente lo que le mostraba era algo que le interesaba, negocios son negocios, y en el fondo eran hombres que vivían para esos negocios, manteniendo una empresa a la luz y vista de todos mientras que un trabajo sucio y oscuro en la sombra del mismo.

Las manos se mantuvieron todo el camino de la recepción hasta el ascensor en sus bolsillos, entrando luego del azabache con una mirada tranquila, un rostro sumamente relajado y un aspecto que claramente no desmentir el cómo se sentía en ese momento. Hasta se podría decir que se veía desinteresado a pesar de que en su mente se maquinaba una idea con la mercancía contraria, pero solo era su cabeza la que maquinaba en silencio sus asuntos personales como los de Ndrangheta. Últimamente habían tenido varias bajas con mercancía invaluable que debía de ser repuesta antes del plazo límite, y eso solo lo endeudaban de palabra. ¿Que eran unos millones menos para un dragón?. Realmente, no mucho. Pero si el trabajo no traía dinero, no valía ni su tiempo.


Echaba un vistazo a su móvil de vez en vez en busca de una respuesta de los proveedores, esperando más que nada una buena noticia y no otro fallo, sin duda esas palabras le ponían de mal humor. Detestaba más que nadie la incompetencia que a veces solían tener, siendo imperdonable, presentía que no podía confiar en absolutamente nadie, eso incluía a ese chiquillo de enfrente. Siguiendo cada uno de sus pasos se adentro en una sala y luego en la próxima, dando un paneo general hasta encontrarse nuevamente con la figura esbelta y agraciada del japonés, escuchando atentamente el repentino cambio de conversación. La sonrisa en su rostro se amplió de lado, cerrando sus orbes con un gesto cansado e incomprendido. Este sujeto siempre le tomaba por sorpresa, era una maldita maravilla. 

— Ahora recuerdo que mencionas sobre termas… Un buen sitio para descansar. —  Decía tomando los folletos con una mirada despreocupada al dar un veredicto sobre los sitios escogidos por el moreno. Alzando sus orbes nuevamente a su figura, blandiendo uno de los cinco folletos frente a su rostro antes de dejarlo caer sobre el escritorio mientras tomaba asiento aflojando la corbata una vez más. —  Pensé que me traías aquí para hablar sobre tus proyectos, pero me has sacado para tomar unas ligeras vacaciones en unas termas. Eres siniestro, ¿que mas me ocultas?. —  río al final de sus palabras. — ¿Qué otra cosa planeas, Hikawa-san?. —  sonrió a la brevedad, llenando los pulmones con una gran cantidad de aire al respirar con profundidad. 

En fin, se puso de pie luego de unos segundos manteniendo su mirada sobre el contrario, dejando el asiento atrás mientras se paseaba contemplando las obras de arte colgadas en las paredes de la habitación. — Hablaremos luego de este asunto, lo que has dicho es poco para cerrar un trato. Hacerlo sería unirnos como una sola familia, ¿Estás seguro que quieres hacer eso?. Pensé que alguien como tu se conformaba con acostarse con el jefe, nada más. — no sonaba agradable, sino áspero, hasta sarcástico en cierto punto. Se mantuvo en silencio unos segundos, retomando el aire que se había escapado, exhalando con pesadez. — La terma en las montañas está bien. Vamos. — sentenció, caminando fuera del estudio, pasando la sala de junta y esperando al otro en la puerta del mismo ascensor.
[12:33:35 a.m.] Samako no Sanaky Duhalde: No tuvo el tiempo suficiente como para que un pensamiento fuera capaz de darle la ideología exacta y modula una respuesta cómoda para el contrario, aun así se mantuvo en un silencio que no mostraba indiferencia alguna de las palabras que mencionaba el azabache, claramente seguro de apostar todo lo que poseía y había trabajado con un completo desconocía como lo era él. Definitivamente, se veía a sí mismo como un nombre que llevaba poco más de medio años en conversaciones diplomáticas con el japonés, y sus relaciones físicas no eran más que un deseo mutuo que decidían saciarse de una forma diferente que los demás. No eran humanos, sino bestias que llevaban siglos caminando sobre la misma tierra que no poseían una vida tan longeva como las suyas, pero que no resultaban ser tan inútiles como muchas de las razas creían que lo eran.

Como el resto de los animales. Sin humanos ellos mismos no existirían, era un orden del que debían de tener cierto respeto, por una u otra forma las cosas resultaban ser de ese modo y no había razones para intentar comprenderlo sino respetarlo en silencio. Y eso hacía Belini, tomaba lo que era necesario de sus esencias y continuaba con esa larga vida que parecía no tener fin a la altura que llevaba actualmente. En ningún momento había llegado a pensar que los labios de aquel dragón se usarían contra los suyos en una muestra de cariño y confianza como la que acababa de realizar, pero ese chico era una caja de sorpresas y tampoco le daba demasiado para pensarlo. Simplemente era lo que era, y se limitaba a verlo de esa forma. 

— Eso lo hablaremos luego, Hikawa-san. Por ahora solo hay que limitarnos a ver lo que has mostrado, continuar ratificando tu fidelidad a mi como lo has estado haciendo hasta ahora, y asegurandote de que solo estés diciendo la verdad. Como bien sabes, no me gusta que me mientan en la cara. Y todo saldrá perfectamente bien. ¿Si?.—

No tardó demasiado en volverse al interior del ascensor cuando este abrió sus puertas, vació como la última vez ambos ingresaron para regresar por donde habían llegado, en un silencio que no se cortó hasta llegar a la planta baja; el rubio traía su mirada a las puertas de acero mientras que el reflejo de su espalda se mostraba en el espejo mas este no volteo en ningún momento para mirarse. Al ruido sordo de la cabina, las puertas nuevamente se volvieron abrir y este salió en compañía del contrario, dando una última mirada en general de las instalaciones que en ese momento no había podido examinar en profundidad, sin embargo temía que si éste deseaba que sus organizaciones se unieron de tal forma tenía que comprender que la visita volvería y esta vez sería una con más profundidad, con técnicos y especialistas de su clase que pudieran informarle de todo sin perder su tiempo en cada una de las estaciones.

. . .

El ajetreado viaje dentro de la limusina había sido una situación completamente diferente ala del avión privado, pero sus energías se encontraban de una forma que no sabía ni definirlas, necesitaba una ayuda que se negaba a solicitar por ninguno de los medios posibles y algo le decía que la última transformación hacía pocas semanas atrás revelaba que sus escamas no se encontraban tan blancas como recordaba, sino grises, opacas y nada brillantes. Como si el cuarzo hubiera sido cargado de energía negativa y sus etapas anteriores se estuvieran oscureciendo, definitivamente, era una de las causas de su cansancio más el exceso de trabajo entre aquellos dos mundos. Ni cuenta se dió al haberse quedado dormido con el rostro sobre el puño de su mano derecha contra la ventana, en un intento de mirar por la misma pero no tuvo suerte. Al detenerse, la voz del contrario lo arrebato de Morfeo y sus orbes azules volvieron abrirse. 

— Me quede dormido. — repitió con un deje de curiosidad. Definitivamente algo no andaba bien, o era que su confianza interna estaba siendo conquistada por aquel diablillo de ojos violáceos. Ya despierto, salió del automóvil a respirar el delicioso aire que se paseaba por el lugar, acomodando ligeramente sus cabellos por el desorden del viento antes de cerrar la puerta de su lado, mirando ladino al azabache acercarse con normalidad. — Entonces esta sera mi prisión por los últimas dos noches, ¿no?. Por unos momentos había llegado a pensar que me llevarías a tu casa, después de todo prácticamente vives en la mía. —

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Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:34 am

"Que palabras..." fue su único pensamiento en aquel momento, adoraba esas reacciones suavemente desconfiadas y formales, todo comenzaba a fluir con una normalidad tan extraña, pero le gustaba, entrecerró los ojos con conformidad, en una muestra de tranquilidad, su cuerpo, permanecía al lado del contrario, mirando la punta de sus botas, los bordados se confundían dentro de su mente hilando a su vez los colores de estos con los pensamientos furtivos sobre el mayor, se sentía completo en ese momento por más que solo fuera visto como un vil negocio de trafico, tan solo tomo aire, quería recostarse sobre el hombro contrario como cuando dormían juntos.
Todo se había tornado mucho más intimo entre ellos dos, la amistad que poseían si bien era extraña y los sentimientos habían cambiado poco a poco desde el momento en que se conocieron, o a su manera de ver, todo había cambiado sutilmente, ese hombre de facciones tranquilas solo le parecía mas atractivo con el paso del tiempo. Esa corazonada extraña que había tenido en el primer momento en que lo vio, solo había sido el comienzo de miles de reacciones incomodas que jamás hubiera esperado de su propia persona en la vida ¿que podía ser todo aquello? lo conocía, pero aun seguía sin admitir.

...


Observaba su rostro dormido con detenimiento, se veía magnifico, aunque podía notar pequeñas ojeras bajo sus parpados cerrados, no había estado durmiendo bien y creía poder reconocer todo lo que ocurría en aquel cuerpo, se estaba enfermando debido a la contaminación, no le había preguntado, más ya había organizado un ritual cerca de aquella zona montañosa, no gustaba la idea de tener que debilitar a ese hombre que tanta dulzura había ofrecido a su persona, más era necesario, podía notar como se iba desgastando con el paso del tiempo y el mismo había gastado gran parte de sus inversiones de forma egoísta en almas neutras dentro del mercado negro, la purificación tampoco había sido económica, más por ese dragón, se creía capaz de hacer cosas impensadas para él.

Suspiró mirando por la ventana, no le iba a gustar tener que apaciguarle durante un ritual tan doloroso, podía recordar la única vez que sus cristales habían sido contaminados en una época casi innombrable para los humanos, donde un sujeto despreciable con un nivel de Dios había aparecido en frente de si para envenenarlo con pensamientos desagradables que lo volvieron un ser oscuro y desagradable. Aun quedaban rasgos de aquella personalidad en su ser, aunque solo eran como el picante en una comida sabrosa, un detalle que lo hacía más misterioso algunas veces.

—Si, te dormiste—su contestación fue breve, estaba preocupado por el contrario, por ello, había contratado a aquella mujer de confianza y había conseguido un festín de almas neutras, le había pedido a la misma mujer que las limpiara, que solo sacara esas cualidades que pudieran dañarlo, solo eso—Sinceramente espero no sea una prisión, pero si haremos varias cosas importantes respecto a tu salud antes de comenzar con la relajación, me tienes preocupado ¿sabes?—le confesó mientras por los pasillos una mujer con vestimentas clásicas de su país se acercaba con lentitud hasta hacer una reverencia en frente, sonriendole al mayor con suavidad, sin pronunciar palabra alguna—Conocerás mi casa, allí es donde debemos ir antes de volver y mi casa es tu casa, así que puedes venir cuando gustes y usarla como gustes, esta mujer se llama Yuuko Hanh, es sacerdotisa, más también una demonio muy conocida en mi país por ser la esposa de Astaroth Hanh, hermano menor de el señor de los infiernos, es una amiga muy importante de mi infancia, como también conocida en el mundo como la bruja dimensional, todo lo sabe, todo lo ve, la llame pues en nuestra ultima reunión me informo de tu estado de salud y me preocupas, Ruka, ya es momento...

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Mensaje por Invitado el Dom Mar 13, 2016 12:35 am

Demonios. En qué momento había llegado aquella mujer… 

Casi como si se hubiera tratado de una emboscada volteo a mirar al japonés con una mirada que no reflejaba ni por un segundo la faceta expresiva que llevaba consigo las veinticuatro horas del día de los trescientos sesenta y cinco días del año. Estaba molesto, y esas orbes azules se apuntaban directamente al rostro de su acompañante como si fueran hielos que intentaban apuñalarlo. Que descuidado había sido al dejarse arrastrar de un lado a otro sin saber que habría consecuencias con respecto del tema que se habló esa noche en Londres. Ahora entendía el por qué lo había llevado a un lugar que costeaba las montañas, unas termas lo suficientemente alejadas como para que una bestia de su tamaño pudiera agitar sus alas en plena tierra sin ser vistas. Lo iba a matar. En ese momento el fuego en su pecho comenzó a ser avivado como si a la caldera fueran poniendo más de un carbón a la vez, y pronto estaría exhalando humo de entre sus labios.

Las almas que había comido por los últimos siglos comenzaron a arrastrar el brillo de sus escamas a un tono grisáceo, dejando en el olvido la clásica apariencia transparente y alcalina de su piel natural, llevándose consigo el poder sensorial que poseía y la naturaleza que le hacía estar cien por ciento alerta de lo que tenía a su alrededor. Aquella mujer no había sido percibida, eso solo le hacía fruncir el ceño con fastidio, manteniendo su cuerpo a un costado sin moverse, sin avanzar ni retroceder pero al mismo tiempo se estaba plantando en esa zona como para no moverse ni ser removido por nadie. Lo entendía, de una forma u otra, en silencio había terminado de darse cuenta el por que la presencia de la mujer no había podido ser detectada, más allá de que fuera una sacerdotisa su naturaleza era la de un demonio, con energías bien controladas que la hacían parecer vivir en una neutralidad que desconocía. Demonios, volvió a pensar con unas intenciones de extender sus alas y marcharse en ese instante, aunque su cuerpo se cayera a pedazos en unos cuantos siglos mas no le molestaba, tarde o temprano su especie debía de parecer, y por ello mismo, no era necesario que su cuerpo viviera muchos años más. 

Recordaba la última vez que una mujer se había hecho cargo de sus escamas, aunque no era exactamente lo que en la actualidad llamaban sacerdotisa ni siquiera vivía en un templo, pero el dolor que se había almacenado en su cuerpo tras la purificación lo había dejado atontado por un par de días. En ese tiempo no había problemas, no se encargaba de una industria como en la actualidad, por lo que no tenía demasiado tiempo para andar decaído y débil cuando sus enemigos se podían enterar de una situación parecida. No importaba donde estuviera, las paredes, y hasta los mismos árboles oía lo que sucedía a su alrededor. Aun así, en la mirada del contrario veía la decisión de no dejarlo ir. 

— ¿Como se supone que la señora de Hanh sepa de mi estado de salud cuando jamás nos hemos visto en persona?. — consultar con un humor que no era el de siempre. Las cargas negativas en su cuerpo lo volvían alguien sumamente agresivo cuando las cosas no se moldeaban a su parecer, mostrándolo como si se tratara de alguien que solía explotar con continuidad y no cada cierto tiempo. — ¿Que te hace pensar que puedes tomar decisiones sobre mi cuerpo a mis espaldas, Miwa?. — mostró los colmillos al consultar, gruñendo incluso con un tono sumamente serio. Lo contempló unos segundos antes de voltear la mirada a la belleza demoníaca que tenía enfrente. — Esta emboscada que planeaste no me gusta para nada. Que se retire, volveré a Italia. — definitivamente se iba a ir volando antes de arrancarle el cuello al azabache con sus propios dientes. Estaba furioso. Realmente molesto.

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Cerrado Re: Yoki shinai jānī [Priv. Ruka Belini][+18]

Mensaje por Miwa Hikawa el Dom Mar 13, 2016 12:35 am

No se inmuto por esa mirada gélida aunque en su interior algo se hubiera removido en su ser con violencia ante aquellas energías, no era el hombre con el que solía tratar y sentía una pequeña opresión en su espalda al escucharle llamar aquello una "emboscada". Yuuko se lo había advertido, si no tomaba cartas en el asunto, él, aquel hombre al cual tanto apreciaba, desaparecería a un espacio temporal donde ni su espíritu podría alcanzarlo, quiso abrir la boca y hablarle, más solo pudo notar como su amiga de infancia alzaba la mano y pretendía captar la atención de aquel bello dragón.

—No necesito conocerle en persona para saber su estado de salud, señor Belini, todo lo sé, todo lo veo, pasado, presente, futuro, dimensiones, no necesito de la voz de nadie para saber a donde debo ir y cuando, estoy aquí, no por que el Joven Hikawa me allá llamado, si no por un motivo mucho mas particular. Si usted no acepta la purificación, su espíritu se consumirá en si mismo y su existencia en este mundo, no solo sera borrada físicamente, si no también espiritualmente, usted tiene muchos planes en este tiempo, no puede darse el lujo de acabar con su existencia cuando aun tiene tanto por hacer ¿no cree?—comentó con simpleza la mujer de forma seria y calma, caminó por su costado hasta posarse frente al menor, puesto que ya fuera este o el otro dragón, ambos eran mucho menores a lo que ella era realmente, aun si su físico no lo demostraba.

—No debería mostrar sus colmillos frente a quien compartirá con usted crías que cambiaran su vida, Ruka Belini, comprendo perfectamente su molestia, pero puedo asegurarle, que no habrá dolor que pueda acosarlo en esta experiencia, solo podrá sentir más de alguna somnolencia cuando despierte, más pude ver sobre la mesa de la cocina que el joven Hikawa preparó un gran festín para usted, en apenas unas horas, cuando despierte, podrá disfrutar de un festín delicioso y también podrá disfrutar de la relajación de estas termas, esta molestia que siente, no es propia de usted, si no de toda aquella contaminación que no es propia de usted.—

La mujer habló con sinceridad, su vista permanecía en el dragón que solo expresaba preocupación en la mirada, una sonrisa se formó en el rostro apacible de la mujer, ella sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo con Miwa y este no sabía bien como expresarse, frente a él, siempre hacía todo tan secretamente y sorprendía al rubio una tras otra vez, solo lo miró al mayor por unos segundos, tomando aire, se sentía un poco mal por haber hecho todo aquello, quería ser sincero e ir a decirle "no quiero perderte" pero su cultura no se lo permitió.

—Lamento si con esto perturbe tu mente, Ruka, pero juro que no a sido con las intenciones de ser una emboscada, solo... no te deseo mal, aun hay muchas cosas que me gustaría hablar contigo por mucho tiempo más. No me gustaría volver a estar solo tan pronto, sabiendo que esta amistad apenas empieza, si llegas a sufrir por esto y Yuuko realmente a mentido sobre el dolor que puedas sentir, juro que te permitiré abrir mi garganta sin oponer resistencia y si gustas devorar mi alma, también lo permitiré...—Sus palabras eran firmes, realmente estaba al tanto de su salud, más jamás había pensado que Yuuko vendría a advertirle pro su cuenta, aquella mujer, era única y de extrema confianza, si ella prometía algo, lo cumplía, suponía que podía confiar en ella.

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