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Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

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Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Liu Feilong el Miér Mar 30, 2016 11:23 am

Había despertado luego de un sueño inducido, su padre, como medida de seguridad a su integridad durante el décimo año en guerra, lo había puesto en un sueño que comenzó calmo pero que se enturbió por los sonidos de la tierra siendo manchada con sangre humana.  Había abierto los ojos, estaba en unas grutas horribles y oscuras y solo podía querer salir. Nunca le había gustado la opresión. En ningún sentido. Y tal vez por eso su progenitor le había hecho caer en inconciencia, para que sus escamas no se contaminaran con la maldad de ese presente.

Al volar a la superficie miró todo a su alrededor. El hedor de la muerte era nauseabunda, casi le hizo retroceder, pero sus alas se desplegaron solas e intentaron alejarse de todo esa inmundicia. No sabe nada, ni que año es ni siquiera donde está, solo ve sangre, solo ve cadáveres.

Su corazón martillea en su pecho. Un dragón negro devora las crías de otro dragón… ve a un Angel caído aniquilar humanos. Todo es un desastre. Y él es demasiado joven para soportar todo eso. De algún lugar saca fuerzas y comienza a simplemente defender a los desafortunados. No le importa raza, salva al débil.

Feilong apenas si había superado la adolescencia, era un adulto joven, tiene 875 años y muchos de ellos los pasó en la duermevela, recibe varias heridas pero nada grave, su ADN y su sangre pura le hacen resistir y curarse con rebeldía. Cuando se da cuenta ya es de día y tiene un sequito importante que le sigue, había luchado durante toda la noche y al parecer no había enemigos cerca. Él está un poco perdido, quiere ver a su padre, saber si aún respira pues cuando él había salido del cascaron el Dragón era un anciano. —Posiblemente habrá muerto… — escucha que le dicen y no le reconoce al principio — Sí, soy yo, y debes ir a occidente… nos encontraremos de nuevo… — era su devorador de pecados, estaba viejo y arrugado, pero sabe que es una pantalla, Kill no tiene rostro ni cuerpo, es solo energía purificadora que siempre ha estado al servicio de los dragones. Los dragones espirituales no pueden vivir sin estos.

Le hizo caso. Al atardecer y luego de dar consejos de pelea a los sobrevivientes se marchó al este. Tenía un largo viaje que hacer. No quiere pensar en lo que le dijo Kill, pero no ha olido a uno de su raza desde que despertó, salvo a los que tuvo que matar, claro está. No había señal de su familia.

Occidente estaba más lejos de lo esperado. Un mar en apariencia muerto era todo lo que veía, pero sabe que no era cierto, bajo la primera capa contaminada hay mucha más vida que la que ha visto en tierra. Llega al nuevo continente y descubre que aún no están en guerra pero se huele. Se esconde un espeso bosque, sin saber realmente que más hacer. Volvió a su forma humana, desnudo, desorientado y demasiado pálido. Es acogido por una familia que vivía por los alrededores y le visten. Se marcha apenas se alimenta un poco, camina y camina.
Llega a una ciudad y por fin huele a un Dragón, ¡Uno de los suyos! Su emoción es tanta que le sigue, va en un auto, pero no le importa, usa un poco de su fuerza dragona para no perderlo de vista.
Es alguien poderoso, un antiguo y aunque sabe que no puede confiar, algo le dice que ha hecho bien en tomarle la pista.
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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Ruka Belini el Mar Abr 05, 2016 1:36 am

"Sabes Ruka, a veces ser desconfiado puede ayudar a saltarte la vida en más de una ocasión, sin embargo serlo en todo momento solo te alejará de las personas. Tu que posees esa habilidad de volverse como los humanos, ser compasivo y camuflarse entre ellos, deberías de poder confiar un poco más. ¿Sabes lo que es la amistad?. He visto cientos de humanos caminar por lugares remotos donde el sol sale escasamente pocas horas y vuelve a enterrarse detrás de todos los hielos que conforman esta tierra, noche es más larga y duradera, como el frío más intenso y peligroso. Ellos se cuidan entre sí, se dan calor, comparten los bastos alimentos y se protegen de los peligros de una noche helada, deseando que el día siguiente puedan continuar su travesía. Sonríen, ríen y se alientan muchas veces. Conozco cada uno de sus idiomas y no importa la raza o la apariencia que tengan, los humanos poseen algo de lo que nosotros, los inmortales, carecemos. Aprende de ellos, volverte ‘un poco más humano’ no te matara.

Aprendí de ellos a ser una entidad mucho más compasiva, a sentir temor de ver sus cuerpos caer congelados en el hielo e incluso a protegerlos de las tormentas que eran provocadas por el mismo clima ártico. Siento que soy alguien diferente, pero este cambio no fue momentáneo, ni de la noche a la mañana. Te invito a observarlos, siempre verás a uno que haga la diferencia. Ruka, también puedes ser alguien diferente." 

A veces simplemente era inexplicable el por qué recordaba esas cosas a través de sus sueños nocturnos. Cada vez que cerraba los ojos y se dejaba llevar por morfeo, algunos pensamientos regresaban a su mente, esos que pensaba que simplemente había olvidado con el pasado del tiempo, pero no, continuaban resguardados en lo más profundo de sus memorias esperando el momento preciso para resurgir entre las sombras. Desconocía el porqué, simplemente no lo sabía. Esa voz femenina inundaba sus memorias con una sensación de confort, apartando  el enojo y esa desconfianza que lo volvía el hombre que  era en ese entonces era. La razón muchas veces terminaba en negación por parte del dragón, mucho más porque no era la clase de hombre que solía buscar una hora de la mañana para la melancolía, no era algo que pudiera contener, su mente lo traicionaba cada vez que quería, era algo que simplemente estaba fuera de su control.

Respiro hondo, debía de ir a la ciudad, salir de esa casona en donde se encontraba hospedado con un par de hombres a su encargo, dejando la mercancía a su disposición hasta que el mismo regresará con las armas que le ayudarían en el camino a la otra ciudad. De pueblo en pueblo, llevando más que agua y algunos alimentos, materiales de gran valor que se podían cambiar por una buena suma de dinero pero no era más que un pasatiempo para el rubio en que en realidad no le interesaba la plata ni las monedas de oro, solo era una etapa de la cual debía de pasar guiando a esos humanos hasta el otro lado. Desconocían su verdadera forma, su apariencia dragonaria, aun así muchos por ese tiempo lo habían visto como un asesino poco piadoso, alguien que pocas veces sangraba. Incluso se preguntaban si corría sangre por sus venas. Veloz y ágil, letal. Los humanos se sorprendía con poco.

De camino por las calles polvorosas, la carroza se detuvo en un especie de zona de mercados donde esté sabía perfectamente dónde ir para encontrar los materiales necesarios que le faltaban a sus hombre, esas armas que protegerían sus vidas cuando él no estuviera cerca. Respiro hondo, bajando del mismo, sintiendo repentinamente una presencia curiosa que lo venía siguiendo de cerca, mas no le hizo demasiado caso mientras continuaba con la mirada en frente y su andar calmo por esos pasillos que se volvian cada vez más estrechos, sin llegar a la casona donde hacían el intercambio de armas, dió vuelta en una esquina hasta detenerse en un callejón sin salida. Mala idea encerrarse en su propia emboscada, o posiblemente no tanto.

Me gustaría saber cual es el motivo por el cual me sigues. ¿Te debo algo?, suelo ser cuidadoso cuando hago mis intercambios, por lo que dudo que me haya quedado con algo que no me pertenece. ¿Quien eres?... — preguntó, manteniendo ese tono de voz tan calmado que lo caracterizaba a Belini, tomando una nueva bocanada de aire, dando un breve parpadeo para mostrar sus orbes azules en un tono completamente distinto. Se podía ver como la sangre de un reptil corría por sus venas, y esa mirada se volvía cada vez más amarilla, similar a las mismas pupilas de las serpientes. Sabía perfectamente quién andaba detrás de él, alguien que sin interrogarlo también sabía que era. No se podía ocultar delante de otro dragón.

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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Liu Feilong el Jue Abr 07, 2016 9:23 pm

El dragón estaba rodeado de muchos hombres, humanos en su mayoría. Feilong era joven para comprender que se estaba metiendo en medio de una tensión transacción peligrosa. Como una lagartija escurridiza le sigue, tal vez demasiado cerca, pero sabe que ya le sintió, que sabe que está tras él. Seguirle la pista por los callejones era mucho más fácil pero también quedaba más vulnerable y sus presentimientos fueron acertados, pues de un momento a otro, no menos de un segundo, el antiguo estaba frente a él, pidiéndole explicaciones. Feilong intentó mantener la calma y mostrarse valeroso ꟷ__ Solo… ꟷ__ su garganta carraspeó, después de todo no había hablado en muchas horas  ꟷ__Vengo de muy lejos, y eres el primer Dragón que huelo en lo que ha parecido millones de kilómetros… ꟷ__ le dijo lo más sincero que pudo.

No sabe si hace bien o no, pero era mejor decirle la verdad antes de que pensase que iba tras su comercio o su territorio ꟷ__Solo quisiera saber si has visto u olido a mi padre… ꟷ__ los antiguos se conocen, pues coinciden en algún punto de su existencia, después de todo, el planea no era tan grande como para mantenerlos a todos tan separados por mucho. ꟷ__ Sinoe Liu, una antigua deidad del agua, de las zonas perdidas del viejo continente…__ ꟷdijo no muy contento con mencionar aquello, pues era secreto de familia el saber que los Liu provenían de deidades marinas, sin embargo sintió que no tenía opción.

Feilong recuerda que muere de hambre, no sabe cuándo fue la última vez que se alimentó pues su padre le hizo dormir y aún estaba perdido, pues no sabe en qué altura del tiempo se encuentra. Trató de ocultar su debilidad y se recostó de la pared más próxima ꟷ__ ¿Le ha visto? ¿Le conoció…?__ꟷ siguió interrogando sin importar no haber recibido respuesta a su pregunta anterior.

No sabe absolutamente donde está, ni en qué año, si quiera, no sabe nada de su familia, posiblemente muerta, lo que sabe y con exactitud es que hay problemas, el mundo tiene problemas, se podía oler. Le miró a los ojos, no dijo nada más, si hacía un mínimo movimiento seguro perdería la conciencia, es más, se sorprende que no haya pasado antes. La pared cambia de dirección y siente que sus piernas flaquean. No, no es la pared, es el suelo, y esta tan débil que no puede cambiar y huir o protegerse. Se sentía patético, insignificante, como un vil y rastrero gusano. Sin embargo intenta levantarse, y logra, al cuarto intento, quiere marcharse, evitar que ese otro Dragón le viera así, que se burlase o buscará alimentar sus escamas con su poder, el poco que tiene. Le mira pero  no ve nada en su rostro y no sabe que pensar ꟷ__ Una escama por tus pensamientos ꟷ__ dice medio doblado, curioso.
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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Ruka Belini el Mar Abr 12, 2016 6:44 pm

Se mantuvo en silencio al lado de un contenedor de basura lo suficientemente precario como para notarse que esos callejones normalmente eran sitios donde malvivientes iban a pasar sus noches, colchones viejos, algunos harapos e incluso papeles se encontraban regados por el suelo de tierra y paja seca, los cuales el rubio simplemente ignoraba tras acorralar a sí mismo delante del ahora presente, desconocido. No espero demasiado para escuchar las respuestas del azabache; una larga cabellera negra y un porte que claramente no podía decir que sus palabras fueran mentira, poseía la apariencia de un ‘noble’. Tan solo entrecerró sus orbes azules, bajando la guardia por la sinceridad del mismo, claramente no buscaba lo que por un momento había imaginado, sino algo completamente diferente, no había necesidad de tener la guardia alta para enfrentarse al contrario.

Tu padre, eh. Sinoe Liu, ¿no?. A decir verdad no sabría decirte donde se encuentra aquel dragón. Tampoco puedo decirte si lo conozco o no, han pasado muchos años desde que me aleje de esa ‘sociedad’ por lo que desconozco la verdad del asunto. Si lo vi, no lo recuerdo, si lo olí no puedo decirte que huele similar a ti porque a pesar de ser un dragón, una deidad del agua, sus aromas no son idénticos. Lo siento. — respondió con sinceridad y simpleza, tanto como el contrario lo había sido con él. No tenía razones para no decirle la verdad porque no era su enemigo, más que veía en sus orbes que este lo buscaba con urgencia, convaleciente. Lo vió caer y no se movió de su lugar, contemplando cómo intentaba retomar la postura más solo lo vigilo por unos instantes hasta tomar una nueva bocanada de aire y ponerse en cuclillas frente al azabache.

¿Una de tus escamas?¿Para que me servirian las escamas de un joven dragón?. En el mercado negro no valen lo que realmente son, ni siquiera poseen la dureza que seguramente tienen las de tu padre. — susurro, cargando su mentón para que lo contempla de forma directa, delineando con su pulgar la curvatura bajo esas orbes café antes de soltarlo, tomando la iniciativa de ayudar a que retoma la compostura. Sujetando al dragón por sus brazos le ayudó a que se apoyara a su costado y pasara el brazo por su hombro, afirmando su mano izquierda sobre su cintura para evitar que volviera a caer. — Apoya bien los pies, o terminará arrastrando. Si te quedas aquí te comerán los perros, y perder a un dragón de tu parte sería imperdonable. — sonrió de lado, comenzando a avanzar hacia la salida del callejón. El trámite que tenía pendiente debía de esperar, ya que ahora se había vuelto niñera de otro dragón.

Dime, ¿cómo te llamas?. Liu... — bufó, era un apellido sumamente conocido entre los chinos como no saberlo, pero ese no era su nombre completo solo una pequeña parte, pero no menos importante. — No debes conocerme, pero me llamo Ruka. — se presentó a sí mismo con naturalidad, sin tener nada que esconder de uno de su misma especie aunque él tampoco era un dragón normal, no una deidad, pero si uno espiritual. Escuchando los sonidos de las voces humanas solo dobló por una de las estrechas calles internas hasta llegar a una especie de casona, nada lujosa, apenas contaba con una cama y un pequeño espacio donde se podía cocinar los alimentos, el suelo de tierra y una ventana de madera. Si, la situación realmente era precaria para alguien como él, pero no para Belini. Lo recostó sobre la cama, sentándose al lado en una silla de madera, mirando con atención al menor.

¿Tienes hambre?.

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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Liu Feilong el Miér Abr 13, 2016 2:40 pm

Por un momento creyó que el Dragón iba a atacarle, no podía evitar  pensar eso, luego de haber vivido lo que había vivido apenas cuando despertó. Imágenes de su familia antes de caer en la somnolencia le vinieron a la mente, su padre, su hermano, los hombres de su padre, su pueblo, todo llegó a él y le cegó por un par de segundos, cuando se dio cuenta ya el mayor estaba frente a él y le sujetaba el rostro. Supuso que el otro le había estudiado, y eso estaba bien, él tenía casi tatuado en el rostro la sangre de su padre. Hasta estar tan cerca del suelo fue que se dio cuenta del cruento olor que lo rodeaba, pútrido, sucio casi insoportable.

— Entonces… lamento molestarle… — dijo apesadumbrado, débil y sintiéndose también más estúpido que antes. “Que patético” dijo para si mismo, sumergido en pensamientos negativos. Sabe que el otro no le miente, no tiene motivos, ¿que ganaría con eso? Sintió su toque suave y no pudo esconder su sorpresa. Feilong era increíblemente expresivo, no solo le sostenía por la quijada, con una tranquilidad escalofriante, sino también se acuclilló frente a él y le ayudó a levantarse, haciendo que se pegara a su cuerpo, sintiendo su calor. — Lo suponía… ꟷ Ni sus simples escamas tenían valor. ꟷ Mi padre diría algo como eso… ꟷ sonrió apenas.

Escuchó que le preguntaba su nombre y tardó en responderle, no por no querer sino que tenía la garganta increíblemente seca ꟷ Feilong ꟷ dijo simple y sonrió de nuevo con lo de los perros ꟷ Mi carne es dura… No creo que los perros la quieran…ꟷ hizo un esfuerzo grande para que sus pies dejaran de arrastrarse y comenzará a dar pasos un poco desequilibrados y hubiese terminado en el suelo de no ser por el fuerte agarre del rubio. ꟷ Un placer, Ruka ꟷ dijo fatigado.

Los humanos rodeaban las calles y felicitó al otro por evadirles, él no estaba en condiciones de andar solo y hubiesen hecho muchas preguntas.   Notó que le conducía a una propiedad no muy lejana de donde estaban, y no muy grande, no le importaba a donde fuera, solo necesitaba recostarse, descansar antes de que su cuerpo extenuado llegara al punto cero, ósea, quedara inconsciente. Cuando sintió la cama se dobló como un pequeño pichón humano que toma la forma más básica, era suave en comparación de donde dormía él, una gruta al otro lado del mundo. ꟷ Estoy… Si… ꟷ no iba a mentirle y ya que el buen samaritano le había traído a su guarida no era bueno mentirle. ꟷ Ya no recuerdo lo que es alimentarse… ꟷ desde que despertó no lo ha hecho y antes de eso es impreciso saber. Le dio la espalda y cerró los ojos ꟷ Gracias,  Ruka. ꟷ Dijo suave pero suficientemente alto para que le escuchara.

Su cuerpo necesitaba alimentarse pero lo más urgente era que descansara por lo que no sabe cuánto tiempo estuvo dormido, cuando abrió los ojos la luz entraba intensamente por el ventanal de madera y le daba directo al rostro. Se estiró y miró a todos lados, sintiendo un hueco en el estómago, como si este estuviera en proceso de consumir sus otros órganos. No vio al rubio pero se concentró y  supo que no estaba lejos, podía percibirlo. Estaba un poco débil pero al menos había podido dormir, el hambre podía esperar.

La pequeña casona estaba rodeada de pequeños árboles, y mucha tierra, más allá se podía ver  más calles y una vida activa. ꟷ Ruka… ꟷ le llamó.
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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Ruka Belini el Dom Mayo 15, 2016 1:08 am

A decir verdad no hubiera imaginado desde un principio que terminará arrastrando el moribundo cuerpo de un dragón a esa pequeña, y estrecha choza donde solía quedarse cada vez que pasaba de ese poblado al siguiente, tan solo para descansar los ojos antes de continuar el viaje con la mercadería que solían ser encargos especiales. Tras separarse de los hombres que lo acompañaban en sus travesías se sintió un tanto más cómodo, relajado, aunque no le molestaba la compañía de los humanos a veces simplemente prefería mantenerse alejado de estos. A medida que contemplaba al azabache pudo ver que el cansancio se apoderaba de su cuerpo, tendido sobre las cobijas que no eran suaves, más poseían algún agujero que otro, pero parecía no importar para aquella entidad que decía ser cría de una deidad. Vaya, quien diría que estaría acogiendo a una criatura como esa en un chiquero como ese.

El mundo sin duda traía una sorpresa tras otra, a pesar de que Ruka no se mostrará sorprendido de las cosas que sucedían a su alrededor tampoco era un hombre de madera. Nuevamente de pie se encaminó hacia afuera de la casona, trancando la puerta para evitar que se abriera por el viento, sin cerradura era posible y la habitación perdiera el calor del sol del mediodía. Lentamente la tarde comenzaba a caer en la ciudad y próximamente la noche, sin alimentos en sus manos se perdería de alimentarse como de convidar parte de sus provisiones al contrario por lo que fue en busca de algo con que alimentarse, iría a cazar.

Al cabo de un par de horas la noche como anteriormente se tenía prevista, cayó en la ciudad de forma natural como todos los días. Caminaba de regreso a casa con un enorme trozo de pierna de res; no muy lejos se hallaba una granja cerca de las montañas que costeaban la ciudad, no había sido demasiado complicado adentrarse y cazar a unas de las vacas que se encontraba pastando al atardecer antes de ser pastoreadas y resguardadas por su cuidador. Sin poder llevar consigo todo lo conseguido desmembró al animal hasta conseguir lo único que le interesaba, una vez que llegara a casa se pondría a desgarrarlo y en fin, comerlo. No era demasiado pretencioso como para cocinar la carne cruda, era una bestia, un animal y sus colmillos eran filosos como ninguno.

En la parte trasera de la casa, traspasando un pasillo que la costeaba se encontraba sentado con una navaja, cortando los cueros hasta dejar la tierna y sabrosa carne roja al descubierto, se lavó las manos cubiertas de sangre de la caza antes de escuchar movimiento en el interior de la casa. ¿Se había despertado?, esa pregunta no tardó demasiado en ser respondida cuando escucho su nombre con una voz que desde allí se escuchaba tenue. No respondió, tan solo permitió que este saliera si tenía esas intenciones de hacerlo, ya había terminado con la labor de traer el alimento, ahora solo se debía de comer antes de que las moscas lo persiguieran. Se pudo de pie y con la pierna a cuesta se encontró con el otro delante de la puerta de entrada.

¿Has descansado?. Traje algo de comida, no tenemos caldero ni tampoco platos, aunque podemos un poco de fuego para que ilumine el interior de la casa. — dijo, indicando que nuevamente se adentrará. Dejando el cuero sobre la mesa, reposo la carne encima para que no se ensucie junto a la navaja antes de caminar hasta donde se encontraban los troncos, tomar un poco de paja seca y prender el fuego con el mismo que este producía del interior de su cuerpo, por la boca, iluminando la choza. — Y bien… ¿Vas a comer?. Tal vez debí traer al animal completo, pero a estas alturas los pueblerinos se habían aprovechado de ello, y repartido entre todos. — comentó, tomando el cuchillo así comenzar a cortar, y tenderlo a las manos del azabache. No, no era nada lujoso pero así vivía día a día.

Y dime, Feilong. ¿Qué harás ahora que sabes que no se el paradero de tu padre?.



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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Liu Feilong el Miér Mayo 25, 2016 2:57 pm

El olor a sangre y carne lo puso ansioso,  se quedó  petrificado,  inmóvil al ver al hombre a contra luz nocturna en la puerta de entrada,  sobre todo  por la pata que llevaba al hombro,  manchando la camisa del mayor de sangre,  dándole un aspecto peligroso,  hermoso y rotundo.  Feilong debía no olvidar quien  era su buen samaritano,  qué ha comparación con él qué   no sabia nada del mundo y la vida.  

__ Estoy bien __ dijo hipnotizado mirando la carne y casi sintiendo su boca degustarla.  El Dragón más joven se alejó  un poco y le dio la espalda para no parecer demasiado necesitado,  ahora mismo no podía pensar con claridad,  no con el hambre tan extrema qué tenía y menos sintiéndose tan estúpido frente a Ruka,  qué habla hecho todo eso para ayudarle.  

El menor volteó a mirarle cuando escuchó  aquello  __¿Platos?  ¿Para que los querríamos?__ preguntó  con una media sonrisa orgullosa,  como dando a entender que ellos eran salvajes,  animales,  depredadores peligrosos,  no necesitaban comodidades humanas __¿Tienes mucho tiempo entre ellos verdad?__ le preguntó  dando un paso y aceptando de buenas a primeras la muda invitación del mayor a comer.

Dejó  el cuchillo de lado,  con sus dientes y garras no las necesitaba. Trató de no perder el norte y comenzar a comer como si no hubiera mañana,  simplemente se concentró en arrancar trozos y llevarlo a su boca.  Sus ojos se mostraron blancos y escamas de plata comenzaron a verse fácilmente sobre la piel del joven,  sus venas parecían llenas de metal líquido,  mientras comía voraz no se dio cuenta de que se estaba mostrando,  mostraba su verdadero ser.  Sus ojos profundamente delineados en negro y su pupila gris reluciente,  había nacido con dos elementos  de nacimiento,  el agua y el rayo.  

Estaba concentrado en alimentarse cuando olfateo, un calor agradable inundó  el lugar,  pero todo eso fue secundario,  lo principal y lo que tenía retenida toda su atención era comer.  El mayor le hizo una pregunta que le hizo un nudo en el estómago y todo tuvo sentido por un segundo.  Dejó  de comer por las arcadas.  Estaba solo en el mundo.  Su ayudante espiritual estaba quien sabe donde,  tal vez muerto.  Salió corriendo, vomitando en la tierra lejos de la casa,  sus emociones siempre repercutaban  fuerte en su cuerpo humano.  Un sentimiento de profunda soledad le embargó.  No sabia que hacer.  No sabia a donde ir.  No tenía a nadie.  

Se puso de pie y se sintió asqueado de si mismo,  si su padre le mirara ahora le hubiese dado un buen golpe,  él  siempre le había tratado como lo más preciado,  debido a su parecido con su madre, pero como maestro era estricto,  incluso con su hijo favorito.  

Volvió sobre sus pasos,  ya había superado el ataque de pánico ante saberse solo,  por lo que solo quedaba recomponerse y seguir adelante,  a donde sea que le lleve eso.

Miró la pieza de carne y se avergonzo por no dejarle lo suficiente al dragón más viejo, este se miraba impasible y eso era respetable.  No cualquiera aceptaba ayudar de buenas a primeras a un extraño,  le da su cama,  alimento y de paso un hombro para llorar. __¿Puedo responderte luego?  No creo estar en condiciones para decir algo coherente __  era eso o decir que no tenía ni la menor idea de que hacer con su existencia.  __¿Hay algún lugar donde pueda asearme?  Tal vez un rio o laguna... __ donde él  estuvo de niño solían haber muchos de esos.  Su poca ropa estaba mugrienta,  su cuerpo expedia un olor desagradable,  deseaba sentir el agua rozando su piel.
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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Ruka Belini el Jue Jun 30, 2016 12:02 am

Desconocida la clase de sufrimiento por la que habría tenido que pasar el azabache más no podía ponerse en su lugar siquiera, porque no lo había sentido, Ruka no era la clase de hombre que mostrará empatía por los demás, pero tampoco pertenecía a la clase de sujeto que no era capaz de hacer nada por su prójimo. El hecho de saber que pocas ramas de la naturaleza de los dragones se encontraban aún caminando sobre la tierra le hacía pensar en que si era posible debía de extender su mano, con comida, tal vez protección, no estaba seguro, sin embargo era consciente que al menos algo podía llegar a ser por ellos, después de todo el formaba parte de esa misma naturaleza. El verlo comer lo había reconfortado, más al jovenzuelo, mordisqueando la carne al punto de olvidarse que se encontraba alguien a su alrededor, posiblemente no estaba consciente ni siquiera de donde se encontraba. El hambre era fuerte, casi tan parecida como la de los vampiros por una gota de su sangre, incluso similar a la de los hombres lobos cuando llegaba la luna llena, cargandose todo lo que se encontraba a su paso. La gente de la ciudad tenía suerte de que él mismo lo hubiera encontrado, que este lo estuviera siguiendo, de lo contrario podría haber sido una masacre.

No existía una mayor muestra de placer en Feilong que las escamas que comenzaban a florecer de la palidez de su rostro, en su mente solo recorrió el pensamiento que esperaba que aquello lo dejara satisfecho, pero sus mientras palabras se interrumpieron en un silencio que concluyó en arcadas. Cerró sus orbes levantándose por unos instantes solo para dejar la carne nuevamente sobre lo que aparentaba ser una mesa de madera; su reacción a la pregunta le había dejado taciturno, tal vez era mejor simplemente no mencionar a su padre por el momento. Se levantó de la banqueta, contemplando entre la oscuridad del interior de la casucha sus vestimentas cubiertas por la misma sangre del animal, parte de su cuello, brazos e incluso en el interior de sus uñas junto a la tierra que había arrastrado al lanzarse al suelo a por el cuerpo que intentaba huir aun moribundo.

De acuerdo. A unos kilómetros bosque adentro encontré un arrollo, tengo entendido que los pueblerinos se acercan allí durante el día pero en la noche es un lugar tranquilo, no muchos se atreven a deambular por el bosque a media noche. Deberíamos apurarnos, caminaremos. No veo coherente que te transformes en esta situación, descontrolarte y comerte a los humanos de la ciudad no sería bueno, menos cuando muchos de ellos creen que estamos extintos o somo criaturas de leyenda. Bien, cúbrete con esto. Y sígueme.

Mencionó al final lanzando la capa marrón oscura con capucha que normalmente traía en sus viajes, siendo una gran ayuda cuando se encontraba en el desierto, y pasaba por esas noches frías a pesar de que el fuego en su interior le impedía que se congelara, incluso en el mismo ártico. Se adelantó, no más para marcar el sendero por el cual debían de transitar hasta llegar a río, siendo rodeado por el silencio en las cuadras venideras, y la oscuridad que pocas antorchas aún encendidas podían aplacar más cuando se acercaron al bosque este mismo tuvo que tomar una rama y encenderla con un suspiro de sus labios, observando los alrededores, uno nunca estaba seguro, no importaba que fueran animales inmensos y buenos cazadores, siempre existían otras criaturas que podían hacer lo que quisieran si venían en grupo.


No habló durante el camino, no tenía nada que preguntar ni mencionar, no cuando el otro había mencionado que no estaba dispuesto a responder en un momento como ese, preocupándose por su higiene personal más que por sobre que haría a partir de ahora. El aroma al agua dulce se pudo percibir, y la mancha de sangre en el suelo le hizo recordar la cacería de hacía un par de horas, aún fresca. — Llegamos. —se volteo a contemplar al azabache por primera vez desde que habían dejado la choza, dejando caer el pedazo de madera a medio acabar sobre el suelo, señalando en el claro el río fluir con la claridad de la luna en el cielo. Los pocos árboles alrededor les brindaban un poco de luz, sin embargo poco se veía en el interior. Por su parte, se apartó de sus calzados dejándolos sobre la orilla mientras ingresaba sin importarle su ropa, más era una ayuda para limpiarlas de la sangre seca, untando el agua entre sus manos, se frotó el cuello y los brazos, intentando despegar el tinte carmesí, más estaba seguro que el aroma no se iría fácilmente.

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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

Mensaje por Liu Feilong el Dom Ago 14, 2016 4:49 pm

No habíamos mencionado ni una sola palabra desde que abandonamos la pequeña choza y lo agradecí, no tenía demasiado que decir, mejor dicho, no tenía absolutamente nada de qué hablar, tenía mil años pero es como si fuese un recién nacido, pues había pasado el noventa por ciento de lo que iba de mi vida dormido gracias a las argucias de mi padre, por un motivo que se escapa de mi comprensión, dejándome abandonado en una época de caos, de guerras y de revoluciones inentendibles.

Lo único que podía visualizar era su espalda, grande trabajada, que se movía sobre un buen par de piernas, un cuerpo para la pelea, no como el mío, si caso servía para limpiarle los dientes a cualquier Dragón maduro a la hora de la cena. Estaba delgado, casi famélico, débil y perdido, excelente combinación. Suponía que tenía razón, de no ser porque me topé con él ya hubiese destruido a esa aldea al estar al borde de la muerte por inanición.

El claro era un espectáculo y no pude evitar reírme un poco al verle entrar al agua con la ropa puesta, pero no dije nada. Por mi parte me alejé un poco y escogí un pozo algo profundo, quitándome la capa que muy amablemente él me había prestado, mostrándole a la luna mi desnudez me sumergí en un buen salto al agua, sin temor, sin miedo, ¿Qué otra criatura podría espantarnos cuando nosotros estábamos en las historias más crueles y sanguinarias de los humanos?

Gemí al contacto con el agua, no sé desde cuando necesitaba una, tal vez hace incontables años. No podía evitar pensar que había sido de mi estirpe, donde estaban, que había sido de ellos, y de esa guerra que todos estaban peleando, una guerra que él siendo un niño no lograba entender. Quedé flotando en el agua luego de quitarme la mugre del cuerpo, había mucha. Cuando estuve limpio rememoré las palabras de mi progenitor.

Ser fuerte
Ir contra la corriente
Ser leal
Luchar
Luchar
Luchar



Era un cantico que los luchadores leales al Rey Dragón debían recitar, convertir en un hecho de vida. ─ No sé qué hacer, no tengo a nadie y tampoco a donde ir ─ le dije a mi acompañante en un susurro que yo sabía escucharía ─ ¿Qué harías tú en mi lugar? ─ le pregunté de pronto, tenía demasiadas dudas y muy pocas respuestas.

Usé mi energía para sentarme sobre el agua en la posición del loto, meditar siempre me ayudaba, me hacía centrarme, buscar soluciones y no ponerme ansioso. Le daba la espalda a Ruka, no desconfiaba de él aun cuando no podía confiar en nadie.
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Re: Μακριά και κοντά ... [Priv Ruka Belini]

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